El lanzamiento del Asus Eee PC 701 marcó un momento de ruptura en el mundo de la tecnología, inaugurando la era de los netbooks. Estos pequeños dispositivos prometían internet en cualquier lugar, a un precio asequible. En Italia, donde la cultura del café y la movilidad está arraigada, la idea de un ordenador de bolso fue recibida con entusiasmo. Sin embargo, la primera generación tenía límites evidentes que la segunda generación intentó colmar.
Muchos usuarios se encontraron ante un dilema: ¿permanecer fieles al pionero 701 o pasar a los modelos posteriores como el 900, 901 o 1000? La respuesta no es obvia y depende del uso real que se haga del dispositivo. Analizaremos las diferencias técnicas, ergonómicas y prácticas para entender si la evolución justifica la inversión, tanto para quien lo usaba en aquella época como para los coleccionistas de hoy.
La innovación no siempre es sinónimo de mejora inmediata, pero en el caso de los netbooks, cada pulgada de pantalla ganada cambió radicalmente la experiencia de uso.
La Pantalla: La Batalla de las Pulgadas y de la Resolución
El mayor defecto de la primera generación (Gen 1) era la pantalla. El panel de 7 pulgadas con resolución 800×480 píxeles obligaba a un continuo desplazamiento horizontal. Muchos sitios web y cuadros de diálogo del sistema no se visualizaban por completo. Esto hacía que la navegación fuera frustrante y poco productiva para cualquiera que no fuera un usuario extremadamente paciente.
La segunda generación (Gen 2), representada principalmente por los modelos 900 y 901, introdujo paneles de 8.9 pulgadas con resolución 1024×600. Este cambio parece numéricamente pequeño, pero en la práctica es enorme. El ancho de 1024 píxeles es el estándar mínimo para visualizar correctamente la mayoría de las páginas web sin scroll horizontal. Los colores resultan a menudo más vivos y la legibilidad de los textos mejora sensiblemente, fatigando menos la vista durante las sesiones prolongadas.
Rendimiento de Hardware: Celeron M contra Intel Atom
Bajo la carcasa, la diferencia entre las dos generaciones está marcada por la arquitectura del procesador. La Gen 1 montaba un Celeron M ULV a 900 MHz, a menudo con underclock a 630 MHz para ahorrar batería. Era un chip fiable pero anticuado, que se calentaba y ofrecía un rendimiento apenas suficiente para tareas básicas. Si vuestro objetivo es acelerar un PC lento de esta categoría, las opciones en el Celeron son limitadas.
Con la llegada de la Gen 2, en particular desde el modelo 901 en adelante, Asus introdujo el Intel Atom N270. Este procesador fue diseñado específicamente para los netbooks. Ofrece una gestión térmica superior y soporta Hyper-Threading, haciendo que el sistema operativo vea dos núcleos lógicos. Esto garantiza una mayor fluidez en la multitarea ligera, haciendo que el sistema sea mucho más reactivo respecto al predecesor.
Almacenamiento y el Caso de los SSD Lentos

Un aspecto controvertido de la transición se refiere al almacenamiento. El 701 (Gen 1) utilizaba memorias flash SLC (Single-Level Cell) rápidas y fiables, aunque de solo 4GB. Esto garantizaba un arranque rápido del sistema operativo. En la Gen 2, para aumentar la capacidad a costes contenidos, Asus utilizó a menudo memorias MLC (Multi-Level Cell) más lentas, especialmente en el modelo 900.
Esto causó en algunos modelos de la segunda generación “congelamientos” temporales durante la escritura de datos. Solo con los modelos posteriores (como el 901 y el 1000) la situación se estabilizó. Para quien gestiona muchos archivos, una correcta gestión del disco duro y de los datos se vuelve crucial en estos dispositivos con espacio limitado y velocidades de escritura variables.
Ergonomía: Teclado y Trackpad
El teclado del 701 se ha vuelto legendario por sus dimensiones minúsculas. Escribir un correo electrónico largo requería dedos de pianista o mucha práctica. Las teclas estaban demasiado juntas y provocaban frecuentes errores de escritura. Para un uso profesional o escolar, representaba un límite físico notable que desalentaba la productividad.
La Gen 2 mejoró ligeramente la situación, pero el verdadero cambio llegó con los modelos de la serie 1000. Sin embargo, incluso el 901 ofrecía una disposición ligeramente más espaciosa. Otra gran innovación de la Gen 2 fue la introducción del trackpad multitáctil. Poder desplazar las páginas con dos dedos o hacer zoom era una funcionalidad avanzada para la época, que faltaba totalmente en el pequeño touchpad del 701.
Autonomía: El Verdadero Punto de Inflexión
La duración de la batería es quizás el factor decisivo para la actualización. El Celeron M de la primera generación no estaba optimizado para el ahorro energético extremo. La autonomía rondaba las 2-3 horas reales, obligando al usuario a llevar siempre consigo el cargador. A menudo, en estos modelos antiguos, se producen problemas por los que la batería no se carga correctamente debido al desgaste de las celdas.
La introducción del procesador Atom N270 permitió duplicar, y en algunos casos triplicar, la autonomía operativa, liberando al usuario de la esclavitud del enchufe eléctrico.
Con la Gen 2, en particular el modelo 901 con su batería de 6 celdas y la gestión energética del Atom, se podían alcanzar fácilmente las 5-7 horas de uso. Esto transformó el netbook de un gadget divertido a una verdadera herramienta de trabajo para viajeros y estudiantes, capaz de cubrir un día entero fuera de casa.
Software y Longevidad: Linux vs Windows
Originalmente, el 701 se vendía con una versión personalizada de Xandros Linux. Era simple, rápido y a prueba de principiantes. La Gen 2 vio una mayor difusión de Windows XP. Hoy, ambos sistemas son obsoletos e inseguros para la navegación web. La segunda generación, gracias al procesador Atom y a 1GB de RAM (a menudo ampliable a 2GB), gestiona mucho mejor las distribuciones Linux modernas y ligeras.
Si poseéis uno de estos dispositivos, aprender a usar el terminal es casi obligatorio para mantenerlos eficientes. Conocer los mejores atajos para la terminal de Linux os permitirá actualizar el sistema e instalar software sin sobrecargar la interfaz gráfica. La Gen 1 sufre enormemente con cualquier navegador moderno, mientras que la Gen 2 consigue todavía gestionar tareas básicas de red y procesamiento de textos.
En Breve (TL;DR)
Analizamos en detalle si conviene pasar a la segunda generación de Asus Eee PC comparando autonomía, ergonomía y pantalla respecto al modelo anterior.
Examinamos en detalle autonomía, ergonomía y pantalla para entender si la relación precio/rendimiento justifica el paso a la nueva generación.
Examinamos la relación precio/rendimiento para establecer si las mejoras técnicas justifican la compra del nuevo modelo.
Conclusiones

A la luz del análisis, el paso de la primera a la segunda generación de Asus Eee PC representa un salto cualitativo neto, no solo una actualización incremental. Aunque el 701 sigue siendo un icono de diseño y una pieza de colección fundamental para la historia de la informática, sus límites funcionales lo hacen hoy casi inutilizable para tareas reales.
La Gen 2, especialmente en los modelos 901 y 1000, ofrece un equilibrio mucho más maduro entre portabilidad y usabilidad. La pantalla con mayor resolución, la autonomía duplicada y el procesador más eficiente justifican plenamente la actualización para quien desea utilizar el dispositivo y no solo exponerlo en una estantería. Si buscáis una experiencia retro-computing agradable o un pequeño terminal Linux portátil, la segunda generación es sin duda la elección ganadora.
Preguntas frecuentes

Sí, el cambio representa un salto cualitativo importante y no solo una mejora menor. La segunda generación, especialmente los modelos 901 y 1000, ofrece una pantalla con resolución estándar de 1024×600 píxeles que elimina el desplazamiento horizontal en webs. Además, la autonomía se duplica gracias al procesador Intel Atom, convirtiendo el dispositivo en una herramienta de trabajo real y no solo en una pieza de colección.
La diferencia principal radica en la eficiencia energética y la capacidad multitarea. El Celeron M de la primera generación es un chip antiguo que tiende a calentarse y ofrece una autonomía limitada de 2 a 3 horas. Por el contrario, el Intel Atom N270 de la segunda generación soporta Hyper-Threading para una mayor fluidez y optimiza el consumo de energía, permitiendo alcanzar entre 5 y 7 horas de uso continuo sin necesidad de carga.
Algunos modelos de la segunda generación, específicamente el 900, utilizaron memorias flash MLC para reducir costes y aumentar la capacidad. Estas memorias son más lentas que las SLC del modelo original 701, lo que puede provocar congelamientos temporales del sistema durante la escritura de datos. Se recomienda optar por modelos posteriores como el 901 o el 1000 donde este comportamiento se estabilizó para una experiencia más fluida.
La viabilidad depende de la generación del dispositivo. Mientras que la primera generación tiene dificultades con cualquier navegador actual, la segunda generación gestiona mucho mejor las distribuciones Linux ligeras y modernas. Esto es posible gracias al procesador Atom y la capacidad de ampliar la memoria RAM hasta 2GB, aunque se recomienda tener conocimientos básicos de terminal para mantener el sistema eficiente sin sobrecargar la interfaz gráfica.
La resolución es el factor más crítico para la productividad en estos dispositivos. El panel de 800×480 de la primera generación corta muchas ventanas de diálogo y sitios web, obligando a un desplazamiento constante. La resolución de 1024×600 introducida en la segunda generación es el estándar mínimo para visualizar contenido web correctamente, ofreciendo además colores más vivos y una mejor legibilidad de texto que reduce la fatiga visual.




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