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El paso de monolito a microservicios representa hoy el desafío arquitectónico más crítico para las empresas del sector fintech y de la intermediación crediticia. En 2026, la modernización de las plataformas legacy ya no es solo una cuestión de eficiencia técnica, sino un imperativo de supervivencia para competir en un mercado dominado por el Open Finance y normativas en rápida evolución. Esta guía estratégica y técnica explora cómo descomponer una aplicación monolítica gestionando la complejidad de los datos transaccionales, la resiliencia de las integraciones bancarias y la automatización de la infraestructura.
Las plataformas de gestión de crédito nacen a menudo como arquitecturas monolíticas: un único bloque de código en el que la interfaz de usuario, la lógica de negocio (scoring, estudio, desembolso) y el acceso a los datos están estrechamente acoplados. Aunque este enfoque garantiza inicialmente simplicidad de desarrollo y transacciones ACID (Atomicidad, Consistencia, Aislamiento, Durabilidad) nativas gracias a una única base de datos relacional, a largo plazo se convierte en un cuello de botella.
Los principales problemas que afrontamos en el crédito son:
La migración de monolito a microservicios nunca debe ser un “Big Bang” (reescritura total simultánea), sino un proceso iterativo basado en el patrón Strangler Fig (Higuera Estranguladora), como teorizó Martin Fowler. El primer paso no es escribir código, sino definir los límites.
Utilizando los principios del Diseño Guiado por el Dominio (DDD), debemos mapear los subdominios funcionales. En el crédito, los límites naturales (Bounded Contexts) podrían ser:
Cada microservicio debe poseer su propia base de datos (patrón Database-per-Service) para garantizar el desacoplamiento. Esto introduce el mayor desafío técnico: la consistencia de los datos.
En un monolito bancario, transferir fondos y actualizar el estado del expediente ocurre en una sola transacción de base de datos. En una arquitectura de microservicios, estas operaciones ocurren en servicios diferentes. No podemos usar transacciones distribuidas clásicas (Two-Phase Commit) debido a la latencia y al bloqueo de recursos.
Para mantener la consistencia, adoptamos el Patrón Saga. Una Saga es una secuencia de transacciones locales. Si una transacción falla, la Saga ejecuta una serie de transacciones de compensación para deshacer los cambios anteriores.
Existen dos enfoques principales:
ScoringCompleted, que es escuchado por el servicio Originación.Una vez definidos los servicios, la tecnología habilitadora es la contenedorización. Docker permite empaquetar cada microservicio con sus dependencias (librerías, runtime), garantizando que el entorno de desarrollo sea idéntico al de producción.
Para gestionar decenas o cientos de contenedores, Kubernetes (K8s) es el estándar de facto. K8s ofrece:
Un intermediario crediticio debe dialogar con múltiples API externas (Bancos, Pasarelas PSD2, Centrales de Riesgos). Estas API están sujetas a latencia, tiempos de espera (timeouts) o indisponibilidad temporal. Una arquitectura de microservicios debe estar diseñada para el fallo.
Es esencial implementar el patrón Circuit Breaker (utilizando librerías como Resilience4j o las funcionalidades de Service Mesh como Istio). Funciona como un interruptor eléctrico:
Para errores transitorios, implementamos políticas de Reintento (Retry) inteligentes. No reintentar inmediatamente, sino esperar tiempos crecientes (ej. 1s, 2s, 4s) para no sobrecargar un sistema que ya está sufriendo (Exponential Backoff).
La complejidad operativa de los microservicios requiere un enfoque DevOps maduro. No es viable gestionar manualmente la infraestructura.
Utilizamos Terraform para definir la infraestructura como código (IaC). Esto permite versionar la arquitectura cloud (AWS/Azure/GCP) en Git, garantizando auditabilidad y reproducibilidad, requisitos fundamentales para las inspecciones del Banco de España, Banco de Italia o el BCE.
Las tuberías de Integración Continua y Despliegue Continuo deben incluir:
Migrar de monolito a microservicios en el sector del crédito no es una simple actualización tecnológica, sino una reestructuración profunda de los procesos operativos. Requiere una gestión rigurosa de la consistencia de los datos mediante patrones como Saga, una resiliencia proactiva mediante Circuit Breaker y una automatización total mediante DevOps. Solo así la innovación tecnológica puede traducirse en velocidad de negocio, permitiendo lanzar nuevos productos financieros en días en lugar de meses, manteniendo al mismo tiempo la robustez y la seguridad exigidas por el regulador.
La migración hacia los microservicios es necesaria para superar los límites de escalabilidad y la lentitud de los lanzamientos típicos de las arquitecturas monolíticas. En el fintech, este paso es crucial para adaptarse rápidamente a las normativas, como las modificaciones en el cálculo de la TAE, y para competir en el mercado Open Finance, permitiendo actualizar módulos individuales sin arriesgarse a bloquear toda la plataforma.
En un entorno de microservicios, donde no es posible utilizar las transacciones ACID clásicas en una única base de datos, se adopta el Patrón Saga. Este método gestiona la consistencia a través de una secuencia de transacciones locales coordinadas vía orquestación o coreografía. Si un paso falla, el sistema ejecuta automáticamente transacciones de compensación para anular las modificaciones anteriores y mantener la integridad de los datos financieros.
El enfoque más eficaz evita la reescritura total simultánea, conocida como Big Bang, favoreciendo en su lugar un proceso iterativo basado en el patrón Strangler Fig. Utilizando el Diseño Guiado por el Dominio (DDD), se identifican los límites funcionales o Bounded Contexts, como el Scoring de Crédito o el Onboarding, para extraer y modernizar progresivamente partes individuales del sistema reduciendo los riesgos operativos.
Son mecanismos fundamentales para garantizar la resiliencia cuando se comunica con API externas inestables. El Circuit Breaker interrumpe las llamadas hacia un servicio que devuelve errores repetidos, previniendo el bloqueo de los recursos internos. Las políticas de Retry con Exponential Backoff, por su parte, gestionan los nuevos intentos de conexión esperando intervalos de tiempo crecientes, evitando sobrecargar los sistemas externos que ya tienen dificultades.
Kubernetes es esencial para gestionar la complejidad de los contenedores en producción, ofreciendo funcionalidades críticas como la autocuración (self-healing), que reinicia automáticamente los servicios caídos, y el autoescalado. Este último permite a la infraestructura adaptarse dinámicamente a los picos de carga, garantizando la continuidad operativa durante momentos críticos como campañas de marketing o plazos fiscales.