En Breve (TL;DR)
Descubre si realmente es necesario desfragmentar un Mac con disco duro tradicional y cuándo hacerlo para optimizar su rendimiento, y cuáles son las alternativas más eficaces.
Descubramos juntos cuándo se sigue recomendando esta práctica y cuáles son las alternativas modernas para mantener tu Mac siempre ágil y en buen estado.
Descubre en qué casos excepcionales puede seguir siendo útil y por qué, con los Mac modernos equipados con SSD, es una operación no solo inútil, sino también desaconsejable.
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Si has usado un PC con Windows durante años, probablemente la palabra «desfragmentación» te suene familiar. Era un rito casi sagrado, una operación de mantenimiento periódica para mantener el ordenador ágil. Al pasarse al mundo Apple, muchos usuarios, sobre todo en España y en Europa, donde la cultura informática está fuertemente arraigada en la experiencia de Windows, se hacen la misma pregunta: ¿tengo que desfragmentar también mi Mac? La respuesta corta es: casi seguro que no. Pero para entender por qué, tenemos que hacer un pequeño viaje entre la tradición y la innovación, explorando cómo los sistemas operativos gestionan nuestros valiosos datos.
La fragmentación del disco es un fenómeno natural en los antiguos discos duros mecánicos (HDD). Imagina tu disco como una gran biblioteca. Cuando guardas un archivo, es como colocar un libro en una estantería. Si el espacio es contiguo, el libro ocupa un único lugar. Pero si borras y añades continuamente libros de diferentes tamaños, puede que tengas que dividir un libro grande en varias partes para llenar los huecos que han quedado libres. Leer ese libro será más lento, porque tendrás que saltar de una estantería a otra. Del mismo modo, un archivo fragmentado ralentiza el ordenador, ya que el cabezal de lectura del disco debe desplazarse físicamente a diferentes puntos para recuperar todos los trozos. Esta es la «tradición» que conocemos, pero Apple ha elegido un camino diferente.

La fragmentación: un legado del pasado digital
Durante décadas, la desfragmentación fue una práctica esencial para los usuarios de Windows. Los sistemas de archivos como FAT y NTFS tendían a sufrir de fragmentación, causando un deterioro visible del rendimiento con el tiempo. El proceso de desfragmentación, por lo tanto, no era más que una operación de reorganización: agrupar todos los fragmentos de un archivo en una secuencia contigua, igual que volver a juntar las páginas dispersas de un libro. Esto hacía que el acceso a los datos fuera mucho más rápido, ya que el cabezal del disco duro podía leer el archivo completo con un único movimiento fluido. En un contexto cultural como el mediterráneo, donde la idea de «hacer mantenimiento» y «cuidar» las propias herramientas está bien arraigada, esta operación se convirtió en un hábito consolidado para cualquiera que tuviera un ordenador.
Sin embargo, el mundo de la tecnología está en constante evolución. Desde hace tiempo, Apple empezó a implementar sistemas para mitigar el problema de raíz. Los sistemas operativos de Mac, basados en fundamentos de Unix, siempre han tenido una gestión de archivos más sofisticada que sus contemporáneos. La innovación no es solo crear algo nuevo, sino también hacer que los problemas del pasado queden obsoletos. Y eso es exactamente lo que ha ocurrido con la fragmentación en el mundo Apple. La necesidad de una intervención manual se ha eliminado progresivamente gracias a un enfoque más inteligente y automatizado, un cambio que a muchos usuarios veteranos todavía les cuesta interiorizar.
La innovación de Apple: cómo gestiona macOS los archivos

La verdadera revolución en la gestión de discos en el Mac se produjo a nivel del sistema de archivos, la estructura lógica que organiza los datos. Apple ha desarrollado sistemas que previenen la fragmentación de forma proactiva, haciendo que la intervención manual sea superflua en la gran mayoría de los casos. Este enfoque innovador ha evolucionado con el tiempo, pasando de HFS+ al moderno APFS, cada uno con mecanismos específicos para mantener el sistema ágil y reactivo sin que el usuario tenga que preocuparse.
HFS+ y la prevención inteligente
El sistema de archivos HFS+ (Mac OS Plus), introducido en 1998, ya incluía tecnologías avanzadas para la época. Una de ellas era la capacidad de agrupar automáticamente los archivos pequeños y de uso frecuente en áreas contiguas del disco. Además, cuando un archivo se modificaba y necesitaba más espacio, el sistema intentaba asignar un nuevo bloque contiguo lo suficientemente grande como para contener todo el archivo, en lugar de fragmentarlo. Esto reducía drásticamente la fragmentación de los archivos de menos de 20 MB. En consecuencia, ya con HFS+, la mayoría de los archivos de usuario y del sistema permanecían desfragmentados, y el impacto en el rendimiento era mínimo.
APFS: el sistema de archivos del futuro (y del presente)
La introducción de APFS (Apple File System) con macOS High Sierra en 2017 marcó el abandono definitivo de la lógica de la fragmentación. Diseñado desde cero para las memorias flash y las unidades de estado sólido (SSD), APFS es intrínsecamente inmune a los problemas de fragmentación que afectaban a los HDD. Gracias a un mecanismo llamado copy-on-write (copia en escritura), cuando un archivo se modifica, el sistema no sobrescribe los datos antiguos, sino que escribe los cambios en un nuevo espacio libre. Esto no solo previene la fragmentación, sino que también aumenta la estabilidad y la integridad de los datos. APFS es hoy el sistema de archivos por defecto en todos los Mac modernos.
Cuándo podría ser un problema la fragmentación (casos excepcionales)
A pesar de que los sistemas modernos de Apple gestionan la fragmentación de manera excelente, existen algunas situaciones muy específicas en las que una ralentización podría estar, en teoría, relacionada con este fenómeno. Estos casos afectan casi exclusivamente a los Mac más antiguos equipados con un disco duro mecánico (HDD) tradicional. Si tienes un iMac o un MacBook de una generación anterior y trabajas constantemente con archivos de tamaño enorme, como vídeos 4K sin comprimir o grandes bases de datos científicas, podrías notar una ligera pérdida de agilidad. Esto ocurre porque los archivos muy grandes (superiores a 1 GB) tienen más probabilidades de guardarse en fragmentos dispersos si el espacio libre en el disco es escaso y, a su vez, está fragmentado.
Sin embargo, es fundamental subrayar que, incluso en estos escenarios, la ralentización percibida suele estar causada por otros factores. Un disco casi lleno, por ejemplo, es una de las causas más comunes de lentitud, ya que el sistema operativo tiene menos margen de maniobra para sus archivos temporales y de intercambio (swap). Antes de pensar en la fragmentación, es más probable que el problema sea un disco duro lleno o una aplicación que consume demasiados recursos. Si tu Mac se ha vuelto inexplicablemente lento, podría ser útil investigar sobre un Mac lento y las apps que devoran la CPU.
Mitos que desmentir y buenas prácticas
En el mundo de la tecnología, los mitos son difíciles de erradicar. La idea de que desfragmentar el Mac es una panacea para cualquier ralentización es uno de ellos. Es hora de desmentir estas creencias y centrarse en prácticas de mantenimiento realmente eficaces para los sistemas macOS modernos. En lugar de recurrir a viejos hábitos, el mejor enfoque es comprender cómo funciona el sistema y apoyarlo en sus operaciones automáticas. La verdadera optimización no consiste en forzar una reorganización manual, sino en mantener las condiciones ideales para que el sistema operativo pueda funcionar de la mejor manera posible.
Una de las prácticas más importantes es mantener siempre una buena cantidad de espacio libre en el disco de arranque. La propia Apple recomienda dejar libre al menos el 15-20 % del espacio total. Este «respiro» permite a macOS gestionar de forma eficiente los archivos temporales, la caché y los procesos de optimización automática en segundo plano. Otra operación útil, en caso de problemas, es usar la función Primera Ayuda de la Utilidad de Discos. Esta herramienta no desfragmenta, sino que comprueba y repara la estructura lógica del sistema de archivos y los permisos, solucionando errores que pueden causar inestabilidad o ralentizaciones. En caso de problemas más graves, la gestión de las particiones puede ser crucial, y saber cómo afrontar posibles errores de partición en Mac es fundamental. Por último, un simple reinicio periódico puede hacer milagros, vaciando la RAM y cerrando procesos en segundo plano que ya no son necesarios.
¿Y los SSD? La regla de oro que debes recordar
Si tu Mac está equipado con una unidad de estado sólido (SSD), la regla es una y categórica: nunca debes desfragmentarla. Hacerlo no solo es inútil, sino que también es perjudicial y puede reducir la vida útil de tu disco. A diferencia de los HDD, los SSD no tienen partes mecánicas en movimiento; acceden a los datos de forma electrónica e instantánea, independientemente de dónde estén almacenados los fragmentos. Para un SSD, leer un archivo fragmentado no supone ninguna penalización de tiempo. La desfragmentación, que implica un gran número de reescrituras para reorganizar los datos, provoca un desgaste innecesario de las celdas de memoria del SSD, acelerando su deterioro.
Los sistemas macOS que se ejecutan en SSD utilizan una tecnología llamada TRIM. Esta función comunica a la unidad qué bloques de datos ya no están en uso y pueden ser borrados internamente. De este modo, el SSD está siempre listo para escribir nuevos datos a la máxima velocidad, manteniendo un rendimiento óptimo a lo largo del tiempo sin necesidad de ningún mantenimiento manual por parte del usuario. Confiar en software de terceros para desfragmentar un SSD es un error que se deriva de una comprensión obsoleta del funcionamiento de los discos, un hábito heredado del mundo de los discos duros mecánicos que ya no tiene sentido en la era de las memorias flash.
Conclusiones

En conclusión, la pregunta de si es necesario desfragmentar un Mac en 2025 tiene una respuesta clara: para la inmensa mayoría de los usuarios, es una operación inútil y, en el caso de los SSD, contraproducente. La innovación de Apple, con los sistemas de archivos HFS+ y sobre todo APFS, ha transformado la gestión del disco en un proceso automático e inteligente, dejando obsoleta una práctica que durante años fue una tradición en el mundo de los PC. En lugar de buscar soluciones de desfragmentación, la verdadera optimización para un Mac moderno consiste en adquirir buenos hábitos: mantener espacio libre en el disco, utilizar la herramienta Primera Ayuda de la Utilidad de Discos para corregir errores y reiniciar el ordenador periódicamente. Abrazar la innovación también significa abandonar los viejos hábitos y confiar en las soluciones integradas que hacen nuestra vida digital más sencilla y fluida.
Preguntas frecuentes

Generalmente no. A diferencia del mundo de Windows, los sistemas operativos más recientes de Apple, como macOS con los sistemas de archivos APFS o HFS+, gestionan automáticamente la organización de los archivos para prevenir una fragmentación significativa. Esta optimización integrada hace que la desfragmentación manual sea una operación superflua para la mayoría de los usuarios.
Absolutamente no, de hecho, no se recomienda. Las unidades SSD no tienen partes mecánicas en movimiento y acceden a los datos de forma instantánea, por lo que la desfragmentación no aporta ningún beneficio en términos de rendimiento. Es más, la operación puede ser perjudicial, ya que consume inútilmente los ciclos de escritura de la unidad, reduciendo potencialmente su vida útil.
En casos excepcionales, un Mac antiguo con un disco duro mecánico (HDD) muy lleno podría beneficiarse ligeramente de una desfragmentación, especialmente si se trabaja con archivos de gran tamaño como vídeos. Sin embargo, antes de recurrir a software de terceros, es aconsejable probar alternativas como liberar espacio en el disco, reparar los permisos con la Utilidad de Discos y actualizar el sistema.
macOS utiliza mecanismos avanzados para prevenir la fragmentación. Las versiones con el sistema de archivos HFS+ usaban una técnica llamada Hot File Adaptive Clustering (HFC) para agrupar los archivos de uso frecuente. El sistema de archivos más moderno, APFS, estándar en los Mac recientes, es aún más eficiente y gestiona el espacio de forma óptima, haciendo que la fragmentación sea un problema insignificante.
Para mejorar el rendimiento del Mac, es más eficaz centrarse en otras operaciones de mantenimiento. Puedes liberar espacio archivando archivos en iCloud o en un disco externo, utilizar la opción «Optimizar almacenamiento» de macOS, eliminar aplicaciones y archivos de caché que no uses, y limitar los programas que se inician automáticamente. La actualización de un HDD a un SSD sigue siendo la intervención más eficaz para un aumento radical de la velocidad.

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