En Breve (TL;DR)
Los pagos mediante código QR, cada vez más populares por su comodidad, plantean importantes cuestiones de seguridad: en este artículo analizamos los riesgos, las ventajas y cómo protegerse de estafas como el QRLjacking.
Descubre los riesgos ocultos, desde el QRLjacking hasta el phishing, y aprende a utilizar los códigos QR de forma segura para proteger tus datos y tus finanzas.
Descubre cómo reconocer las amenazas, desde el phishing mediante código QR (quishing) hasta la sustitución de códigos legítimos, y qué precauciones adoptar para proteger tus transacciones.
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Desde leer el menú en un restaurante hasta compartir un contacto, el código QR ha irrumpido con fuerza en nuestra vida cotidiana. Este pequeño cuadrado de píxeles blancos y negros, nacido en Japón en 1994 para rastrear piezas en las fábricas de Toyota, se ha convertido en una herramienta versátil, especialmente en el mundo de los pagos digitales. Su auge, acelerado por la pandemia, ha hecho que las transacciones sean más rápidas e inmediatas, simplemente escaneando un código con el smartphone. Pero detrás de esta aparente sencillez, se esconden preguntas sobre la seguridad. ¿Estamos ante una verdadera revolución o una posible vulnerabilidad para nuestros datos?
En Italia, como en el resto de Europa, la adopción de los pagos digitales está en continuo crecimiento, superando por primera vez al efectivo en 2024. En este escenario, que combina innovación tecnológica y una cultura mediterránea todavía ligada a formas de pago tradicionales, es fundamental comprender a fondo los mecanismos, las ventajas y los riesgos de los pagos mediante código QR. Analizar este fenómeno significa explorar cómo la tecnología se integra en nuestros hábitos, equilibrando la comodidad con la necesidad imprescindible de seguridad.

Cómo funcionan los pagos con código QR
Realizar un pago mediante código QR es un proceso intuitivo que requiere pocos segundos. El comerciante genera un código, que puede mostrarse en una pantalla o imprimirse en un soporte físico. Este código contiene toda la información necesaria para la transacción, como el importe y los datos del beneficiario. El cliente, utilizando la aplicación de su banco o una aplicación de pago, escanea el código con la cámara del smartphone. Una vez enfocado, la app decodifica la información y presenta un resumen de la operación. Con un simple toque, el usuario autoriza el pago, a menudo mediante reconocimiento biométrico o PIN, completando la transacción de forma segura y rápida.
Existen dos tipos principales de códigos QR: estáticos y dinámicos. Un código QR estático contiene información fija, como el IBAN de un comerciante, y no puede modificarse después de su creación. Este tipo se utiliza a menudo para donaciones o pagos sencillos donde el cliente introduce el importe manualmente. Los códigos QR dinámicos, en cambio, son más flexibles y seguros: se generan para una única transacción e incluyen el importe exacto. Esta característica los hace ideales para el comercio minorista, ya que reduce el riesgo de errores y permite rastrear cada operación en tiempo real. La elección entre ambos depende de las necesidades específicas y del nivel de seguridad deseado.
Las ventajas: velocidad, comodidad e innovación

Los pagos mediante código QR ofrecen numerosos beneficios tanto para los consumidores como para los comerciantes. La ventaja más evidente es la velocidad y la comodidad: basta con un smartphone para completar una transacción, eliminando la necesidad de efectivo o tarjetas físicas. Esta modalidad de pago es además muy económica para los comerciantes, ya que a menudo no requiere la instalación de costosos terminales TPV físicos. Una simple pegatina con un código QR o una pantalla en una tableta pueden transformar cualquier smartphone en un punto de cobro, una solución ideal para pequeños negocios, profesionales y vendedores ambulantes.
Desde el punto de vista de la seguridad, los pagos basados en códigos QR presentan ventajas significativas. La información de la tarjeta de crédito no se comparte directamente con el comerciante, sino que se protege mediante procesos de tokenización y cifrado, que reducen el riesgo de clonación o robo de datos. Además, la autorización a través de la aplicación personal añade un nivel adicional de protección. Esta tecnología también favorece la inclusión financiera, haciendo que los pagos digitales sean accesibles incluso para quienes no poseen una tarjeta de crédito, pero disponen de una cuenta vinculada a una app. Finalmente, para los comerciantes, los códigos QR abren nuevas oportunidades de marketing, permitiendo recopilar datos sobre las preferencias de los clientes y ofrecer promociones personalizadas.
Los riesgos para la seguridad: el Quishing y otras amenazas
A pesar de las ventajas, los pagos con código QR no están exentos de riesgos. La amenaza más extendida se conoce como Quishing, una combinación de las palabras “QR” y “Phishing”. En esta estafa, los ciberdelincuentes sustituyen un código QR legítimo por uno malicioso. Un ejemplo clásico es una pegatina falsificada colocada sobre el código original en la mesa de un restaurante o en un poste de recarga. El usuario, convencido de que está pagando un servicio, escanea el código falso y es redirigido a un sitio web clonado que imita al oficial. Al introducir sus datos, la víctima entrega involuntariamente sus credenciales bancarias o información personal a los estafadores.
Otra técnica fraudulenta es el QRLjacking (QR Code Login Jacking). Este ataque tiene como objetivo secuestrar las sesiones de autenticación. El hacker muestra a la víctima un código QR para acceder a un servicio (por ejemplo, una plataforma de mensajería web). La víctima lo escanea con su smartphone, autorizando de hecho el acceso del hacker a su propia cuenta. Otros riesgos incluyen la descarga involuntaria de malware, que puede infectar el dispositivo y robar datos sensibles, o la activación de pagos no autorizados. La sencillez y rapidez que hacen tan atractivos a los códigos QR son las mismas características que los estafadores aprovechan para engañar a los usuarios menos atentos.
Pagos QR en Italia y en Europa: entre la tradición y el futuro digital
El mercado europeo de pagos está históricamente fragmentado, con soluciones que a menudo se detienen en las fronteras nacionales. Sin embargo, la Unión Europea está impulsando una mayor armonización a través de normativas como la PSD2 y la futura PSD3, que buscan reforzar la seguridad y crear un mercado único de pagos digitales. En este contexto, el European Payments Council (EPC) ha publicado estándares para los códigos QR, con el objetivo de hacerlos interoperables en toda la zona SEPA. Este esfuerzo permitiría a un turista italiano pagar en una tienda alemana usando su propia app de banca móvil, simplemente escaneando un código QR.
En Italia se observa un interesante dualismo. Por un lado, hay un fuerte crecimiento de los pagos digitales, que en 2024 superaron al efectivo en valor de las transacciones. El Observatorio de Pagos Innovadores del Politécnico de Milán destaca que casi el 90 % de los pagos electrónicos en tienda ya se realizan en modo contactless. Por otro lado, persiste un fuerte vínculo con el efectivo, arraigado en la cultura mediterránea. Los pagos con código QR se insertan en este escenario como un puente entre la tradición y la innovación: no requieren hardware complejo y se perciben como menos “abstractos” que un pago contactless, ya que la acción de “encuadrar” el código es un gesto concreto que tranquiliza al usuario.
Cómo protegerse: consejos prácticos para pagos seguros
La seguridad de los pagos digitales depende tanto de la tecnología como del comportamiento del usuario. Para utilizar los códigos QR de forma segura, es fundamental adoptar algunas precauciones sencillas pero eficaces. En primer lugar, es esencial verificar la fuente del código QR. Escanea solo códigos de fuentes fiables como comercios conocidos, sitios institucionales o comunicaciones oficiales. Desconfía de los códigos QR encontrados en folletos anónimos o en lugares públicos sin un contexto claro. Comprueba siempre que el código no haya sido manipulado, por ejemplo, con una pegatina superpuesta.
Una vez escaneado el código, pero antes de autorizar cualquier operación, revisa atentamente la URL que aparece en la pantalla. Asegúrate de que la dirección web sea correcta y de que la conexión sea segura (indicada por el candado y el prefijo “httpss”). Si te redirige a una página que solicita contraseñas o datos personales, detente y evalúa su legitimidad. Utiliza siempre aplicaciones de pago oficiales y mantén actualizado el sistema operativo de tu smartphone. Por último, activa la autenticación de dos factores (2FA) para tus cuentas bancarias y de pago: este sistema de seguridad de dos factores representa una barrera crucial contra los accesos no autorizados.
Conclusiones

Los pagos mediante código QR representan un hito significativo en la evolución de las transacciones digitales, ofreciendo una mezcla de velocidad, comodidad y bajos costes que los hace atractivos para consumidores y empresas. En un contexto como el italiano y europeo, donde se busca un equilibrio entre el impulso a la innovación y el arraigo de las costumbres tradicionales, esta tecnología tiene el potencial de acelerar aún más la transición hacia una economía sin efectivo. Su sencillez de uso se adapta bien a un amplio público de usuarios, desde los más jóvenes hasta los menos familiarizados con la tecnología.
Sin embargo, la comodidad no debe hacernos bajar la guardia. Amenazas como el Quishing y el QRLjacking demuestran que ninguna tecnología es inmune a los riesgos. La seguridad, como subrayan las normativas europeas e instituciones como el Banco de Italia, es una responsabilidad compartida. Por un lado, los operadores deben implementar sistemas robustos basados en cifrado, tokenización y autenticación fuerte; por otro, los usuarios deben actuar con conciencia, aprendiendo a reconocer las señales de peligro y adoptando prácticas prudentes. Solo a través de esta sinergia entre innovación tecnológica y cultura de la seguridad, los pagos con código QR podrán desarrollar todo su potencial, convirtiéndose en una herramienta verdaderamente segura y fiable para la vida cotidiana.
Preguntas frecuentes

El riesgo principal es el ‘quishing’ o ‘QRLjacking’. Los estafadores sustituyen un código QR legítimo por uno falso. Al escanearlo, te redirigen a un sitio web fraudulento que puede robar tus credenciales de acceso, los datos de tu tarjeta de crédito o instalar malware en tu dispositivo. La Policía Postal ha emitido varias advertencias sobre esta práctica, subrayando la importancia de verificar siempre el enlace antes de confirmar cualquier operación.
Sí, generalmente se consideran más seguros. Estas aplicaciones operan dentro de un ecosistema controlado y cifrado. Cuando realizas un pago, la app verifica la identidad del comerciante y te muestra claramente el destinatario del dinero antes de la confirmación. Esto reduce drásticamente el riesgo de ser redirigido a sitios maliciosos, a diferencia de escanear un código QR genérico con la cámara del smartphone.
Presta atención a los detalles físicos. Una señal común de manipulación es una pegatina con un código QR pegada sobre el original, quizás en un parquímetro, en la mesa de un restaurante o en un poste de recarga. Desconfía de códigos situados en lugares inusuales o en soportes improvisados. Si algo te parece sospechoso, evita escanear el código y elige un método de pago alternativo.
Sí, según los datos del Observatorio de Pagos Innovadores del Politécnico de Milán, por primera vez en 2024 los pagos digitales en Italia han superado al efectivo. Estos pagos alcanzaron un valor de 481 mil millones de euros, representando el 43 % del consumo frente al 41 % del efectivo. El crecimiento está impulsado sobre todo por los pagos contactless, que ya constituyen casi el 90 % de las transacciones electrónicas en tiendas.
Actúa de inmediato. Cierra inmediatamente la página web que se ha abierto sin introducir ningún dato. Si has introducido credenciales, cambia inmediatamente la contraseña de ese servicio y de todas las demás cuentas en las que uses la misma contraseña. Revisa los movimientos de tu cuenta bancaria o tarjeta de crédito y, en caso de transacciones sospechosas, contacta inmediatamente con tu banco para bloquear las operaciones. También es aconsejable realizar un análisis antivirus en el dispositivo y denunciar el incidente a la Policía Postal.

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