Póliza para autónomos: las exclusiones que no esperas

¿Eres autónomo? Cuidado con las cláusulas de exclusión de tu póliza. Descubre cuáles son las más comunes para proteger mejor tu actividad y evitar sorpresas desagradables.

Publicado el 20 de Nov de 2025
Actualizado el 20 de Nov de 2025
de lectura

En Breve (TL;DR)

Incluso la póliza profesional aparentemente más completa puede ocultar exclusiones inesperadas: conocer las más comunes es el primer paso para proteger de verdad tu actividad.

Saber reconocerlas es el primer paso para evitar sorpresas desagradables y garantizar una protección profesional realmente eficaz.

Desde las omisiones involuntarias hasta los actos dolosos, es esencial saber qué no está cubierto para evitar sorpresas desagradables.

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Ser un profesional autónomo en España, en el corazón de una cultura mediterránea que equilibra tradición e innovación, significa navegar en un mercado laboral dinámico y lleno de oportunidades, pero también denso de responsabilidades. Proteger la propia actividad es una prioridad y la póliza de Responsabilidad Civil Profesional (RC Pro) representa una herramienta fundamental. Sin embargo, el valor de una póliza no se mide solo por lo que cubre, sino sobre todo por lo que excluye. Conocer las cláusulas de exclusión es crucial para evitar sorpresas desagradables y garantizar una protección verdaderamente eficaz del propio patrimonio.

Las pólizas de seguros son contratos complejos y el diablo, como se suele decir, está en los detalles. Las exclusiones son aquellas cláusulas que definen las circunstancias y los eventos por los cuales la compañía de seguros no está obligada a intervenir. Ignorarlas significa exponerse a riesgos que se creía haber cubierto, anulando la inversión realizada. Este artículo se propone arrojar luz sobre las exclusiones más comunes en las pólizas para autónomos, ofreciendo una guía práctica para orientarse en un panorama contractual a menudo intrincado, con especial atención al contexto español y europeo.

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Las exclusiones generales: los pilares de toda póliza

Todo contrato de seguro profesional, independientemente del sector de actividad, presenta una serie de exclusiones estándar. La más importante y universal se refiere al dolo del asegurado. Si un daño es causado intencionadamente, con la voluntad de cometer un acto ilícito, ninguna compañía de seguros cubrirá la indemnización. La propia ley, en el artículo 19 de la Ley de Contrato de Seguro, establece que el asegurador no está obligado por los siniestros ocasionados por mala fe del asegurado. Este principio es fundamental para evitar fraudes a las compañías.

Otra área crítica es la de la culpa grave. A diferencia del dolo, la culpa grave no implica intencionalidad, sino una negligencia tan manifiesta e imprudente que resulta casi inexcusable. Mientras que la culpa leve generalmente está cubierta, muchas pólizas excluyen los daños derivados de culpa grave, a menos que se incluya explícitamente, a menudo con una sobreprima. Otras exclusiones comunes se refieren a multas, sanciones y penalizaciones, que por su naturaleza punitiva deben quedar a cargo del responsable, y los daños derivados de actividades ilegales o no conformes con la normativa vigente.

Leer atentamente el documento de información precontractual es el primer paso para comprender los límites de la propia cobertura. La DGSFP, la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones, recomienda prestar la máxima atención a las exclusiones, franquicias y límites antes de suscribir cualquier contrato.

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Exclusiones específicas de la actividad profesional

Además de las cláusulas generales, existen exclusiones estrechamente ligadas a la naturaleza de la actividad desempeñada por el profesional. Una de las más insidiosas es la relativa a hechos y circunstancias ya conocidas en el momento de la contratación. Si un autónomo es consciente de un posible error o de una situación que podría generar una reclamación de indemnización y no lo declara a la compañía, la futura reclamación por ese hecho no estará cubierta. La transparencia en el momento de la suscripción es esencial.

Igualmente importante es la definición precisa de la actividad asegurada. La póliza cubre exclusivamente los daños causados en el ejercicio de las actividades profesionales declaradas en el contrato. Si un consultor de marketing, por ejemplo, también ofrece servicios de desarrollo web sin que esto se especifique en la póliza, los posibles errores en este último ámbito no estarán cubiertos. Por lo tanto, es fundamental actualizar el contrato cada vez que las propias competencias y los servicios ofrecidos evolucionen, uniendo tradición e innovación en el propio recorrido profesional.

Franquicias, descubiertos y límites: las barreras económicas de la protección

Las franquicias y los descubiertos no son exclusiones en sí mismas, pero representan la parte del daño que corre a cargo del asegurado. La franquicia es un importe fijo, establecido en la póliza, que se deduce de la indemnización. El descubierto, en cambio, es un porcentaje del daño que queda a cargo del profesional. Comprender la diferencia es vital: un descubierto del 10 % sobre un daño cuantioso puede suponer una cifra mucho más alta que una franquicia fija. Estos elementos, junto con el límite máximo de indemnización, es decir, el importe máximo que la compañía está dispuesta a pagar, definen los confines económicos de la protección.

Los límites temporales y territoriales de la cobertura

Las pólizas de RC profesional operan según el régimen “claims made” (reclamaciones presentadas), que asegura las reclamaciones de indemnización presentadas durante el período de validez de la póliza, aunque el error profesional se haya cometido en el pasado. Aquí entran en juego dos conceptos clave: la retroactividad y la cobertura póstuma.

La garantía de retroactividad extiende la cobertura a errores cometidos antes de la fecha de contratación de la póliza, siempre que no fueran conocidos. Una retroactividad limitada o inexistente es una grave laguna, porque deja sin cubrir todos los años de actividad previa. Por el contrario, la garantía póstuma cubre las reclamaciones de indemnización que pudieran llegar después del cese de la actividad o del vencimiento de la póliza. La legislación ha introducido la obligación para las compañías de ofrecer una cobertura póstuma decenal, pero las condiciones económicas se remiten a la libertad contractual, haciendo crucial la negociación de este aspecto. Finalmente, conviene verificar la validez territorial: la cobertura suele ser válida en el territorio de la Unión Europea, pero para quienes trabajan con clientes de fuera de la UE podría ser necesaria una extensión específica.

El caso específico del sector TI y digital

Los profesionales del sector digital, como desarrolladores o expertos en ciberseguridad, se enfrentan a riesgos peculiares. Sus pólizas a menudo excluyen específicamente los daños derivados de actos delictivos como el hacking o el robo de datos en los que el profesional esté involucrado. La cobertura se limita a los errores profesionales, no a la responsabilidad penal. Otra área delicada es la violación de licencias de software o de patentes. Es importante verificar que la póliza incluya una cobertura para la violación involuntaria de los derechos de propiedad intelectual, un riesgo cada vez más presente en una economía basada en la innovación. Para los autónomos que gestionan datos sensibles, una póliza de riesgo cibernético dedicada se convierte en un complemento casi indispensable a la RC Profesional tradicional.

Conclusiones

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Elegir una póliza profesional para la propia actividad como autónomo es una decisión estratégica que va más allá de la simple comparación de primas. En un mercado que valora la autonomía y el espíritu emprendedor, la verdadera libertad profesional deriva también de la conciencia de los riesgos y de la capacidad de gestionarlos. Analizar con atención las cláusulas de exclusión, comprender el significado de dolo, culpa grave, franquicias y límites temporales es una inversión de tiempo que se recompensa con seguridad y tranquilidad. Confiar en un asesor experto puede marcar la diferencia, transformando un complejo documento de seguro en un sólido aliado para el futuro de la propia profesión. La protección del propio trabajo y patrimonio comienza con una elección informada, uniendo la prudencia de la tradición con la proactividad que exige la innovación.

Preguntas frecuentes

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¿Qué son exactamente las exclusiones en una póliza profesional y por qué existen?

Las exclusiones son cláusulas contractuales que definen situaciones específicas o tipos de daño que no están cubiertos por la póliza de seguro. Existen para permitir a las compañías gestionar su propio riesgo, definir con precisión el alcance de la cobertura y mantener las primas económicamente sostenibles. En la práctica, delimitan el perímetro de la garantía, excluyendo eventos no previsibles, actos intencionados o riesgos que requerirían pólizas específicas y más costosas.

¿Cuáles son las exclusiones más comunes a las que debo prestar atención como profesional autónomo?

Las exclusiones más frecuentes y críticas para un profesional autónomo incluyen: el dolo (actos intencionados o fraudulentos), multas y sanciones, la violación de patentes y derechos de autor, y los daños derivados de insolvencia. Otra exclusión común se refiere a las actividades profesionales no declaradas en el contrato: si un arquitecto asegurado para el diseño también ofrece consultoría financiera, los daños derivados de esta última actividad no estarán cubiertos. Es fundamental leer con atención la sección “Exclusiones” del contrato.

¿Mi seguro cubre también los errores cometidos por culpa grave?

Depende de la póliza. Los actos dolosos (intencionados) siempre están excluidos. La ‘culpa grave’, es decir, un error mayúsculo debido a una negligencia o impericia notable, es un punto crucial. Mientras que en el pasado muchas pólizas la excluían, hoy la tendencia del mercado, sobre todo para las profesiones reguladas, es incluirla. Sin embargo, es una de las cláusulas más importantes que hay que verificar: una póliza que no cubre la culpa grave ofrece una protección significativamente inferior.

¿Qué significa ‘cláusula de retroactividad’ y por qué es tan importante?

La retroactividad es una garantía fundamental en las pólizas profesionales, que operan casi siempre en régimen ‘claims made’ (a base de reclamaciones). Esto significa que la póliza cubre las reclamaciones de indemnización recibidas durante el período de validez del contrato, aunque el error profesional se haya cometido antes de la firma. La retroactividad extiende la cobertura a un determinado período en el pasado (p. ej., 5 años, 10 años o ilimitada). Es crucial porque protege al profesional de errores pasados aún no conocidos, garantizando la continuidad de la cobertura, sobre todo al cambiar de aseguradora o al iniciar una nueva actividad.

¿Cómo puedo protegerme de las cláusulas de exclusión y elegir la póliza adecuada para mí?

Para protegerse, es esencial leer atentamente todo el documento de información precontractual antes de firmar, sin fijarse solo en el precio. Presta la máxima atención a la sección dedicada a las exclusiones, los límites máximos y las franquicias. Si el lenguaje es demasiado técnico, no dudes en pedir aclaraciones a un corredor de seguros independiente o a un asesor legal. Asegúrate de que la póliza incluya la cobertura por culpa grave y ofrezca una retroactividad adecuada a tu historial profesional.

Francesco Zinghinì

Ingeniero Electrónico experto en sistemas Fintech. Fundador de MutuiperlaCasa.com y desarrollador de sistemas CRM para la gestión de crédito. En TuttoSemplice aplica su experiencia técnica para analizar mercados financieros, hipotecas y seguros, ayudando a los usuarios a encontrar las soluciones más ventajosas con transparencia matemática.

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