La imagen de las ciudades italianas está cambiando rápidamente. Donde antes reinaba la Vespa, hoy circulan silenciosos patinetes eléctricos, mientras que en los parques y playas los drones capturan impresionantes perspectivas aéreas. Esta evolución tecnológica trae consigo nuevas responsabilidades y, inevitablemente, nuevos riesgos.
El mercado de los seguros se está adaptando a esta “nueva movilidad” y a la digitalización generalizada, proponiendo soluciones que hasta hace pocos años parecían futuristas. Ya no se trata solo de proteger el coche o la casa, sino de salvaguardar el estilo de vida digital y los nuevos medios de transporte personales.
En este escenario, la normativa italiana está experimentando una transformación radical, alineándose con los estándares europeos más estrictos. Comprender estas dinámicas es fundamental para evitar fuertes sanciones y proteger el patrimonio personal de imprevistos cada vez más frecuentes.
El seguro ya no es una simple obligación burocrática, sino que se convierte en una herramienta indispensable para navegar por la complejidad de la vida moderna sin temores.
La revolución normativa de los patinetes eléctricos
El Código de Circulación italiano ha sufrido recientes y profundas modificaciones para regular el uso de los patinetes eléctricos. La época del “salvaje oeste” urbano ha terminado. El legislador ha introducido la obligatoriedad de una cobertura de seguro de responsabilidad civil (RC) para todos los patinetes, equiparándolos de hecho a los ciclomotores en cuanto a los deberes del propietario.
Esta decisión surge del aumento exponencial de los accidentes en las zonas urbanas. Las nuevas pólizas específicas para la micromovilidad cubren los daños causados a terceros, ya sean peatones, otros vehículos o propiedad pública. Sin esta cobertura, el conductor responde con su patrimonio personal por indemnizaciones que pueden alcanzar cifras muy elevadas en caso de lesiones graves.
Además del seguro, la nueva normativa prevé la obligatoriedad del casco (extendida progresivamente) y una placa de matrícula identificativa. Es un cambio cultural que empuja al usuario hacia una mayor concienciación: el patinete es un vehículo a todos los efectos, no un juguete.
Drones: entre afición y normativa de la AESA
El cielo sobre nuestras cabezas está cada vez más concurrido. El uso de drones, técnicamente definidos como UAS (Sistemas de Aeronaves no Tripuladas), está regulado a nivel europeo por la AESA (Agencia de la Unión Europea para la Seguridad Aérea). Muchos usuarios aficionados ignoran que el seguro es obligatorio para la práctica totalidad de los drones, incluso los utilizados por simple ocio.
La normativa establece que cualquier dron equipado con una cámara o sensor capaz de registrar datos personales, independientemente de su peso, debe estar cubierto por una póliza de responsabilidad civil. Incluso para los drones “de juguete” de menos de 250 gramos, si están equipados con cámara, se activa la obligación de registro en el portal D-Flight y la necesidad de una cobertura de seguro.
Las sanciones para quienes vuelan sin seguro son comparables a las previstas para la aviación civil y pueden ascender a miles de euros. Una póliza para drones protege al operador en caso de que la aeronave pierda el control y dañe bienes o hiera a personas, un riesgo real incluso para los pilotos más expertos.
Smartphones y dispositivos: más allá de la garantía legal
El smartphone se ha convertido en el centro neurálgico de nuestra vida laboral y social. Con precios que para los modelos de gama alta superan con creces los mil euros, el daño accidental representa un riesgo económico significativo. La garantía legal cubre los defectos de fábrica, pero es ineficaz frente a caídas, líquidos o robos.
Las nuevas pólizas para smartphones y tabletas ofrecen una protección “a todo riesgo” (Kasko) que interviene justo donde la garantía se detiene. Esto es especialmente relevante para quienes utilizan el teléfono para trabajar. Para profundizar en el concepto de gestión de riesgos, es útil entender el significado y la utilidad del seguro en un sentido amplio.
Además, el valor del dispositivo no reside solo en el hardware, sino en los datos que contiene. Algunas pólizas avanzadas están empezando a incluir coberturas para la recuperación de datos o asistencia en caso de ciberataque, un tema cada vez más candente. Para quienes trabajan en línea, considerar una protección más amplia como el seguro de ciberriesgos es un paso estratégico fundamental.
El contexto cultural italiano: tradición e innovación
Italia vive una dicotomía interesante. Por un lado, somos un pueblo tradicionalista, apegado al concepto de propiedad de la casa y el coche, bienes para los que el seguro se ve como un impuesto necesario. Por otro, estamos entre los más rápidos de Europa en adoptar nuevas tecnologías, como demuestra la difusión masiva de smartphones y el rápido auge de la movilidad eléctrica.
Históricamente, la cultura aseguradora en el Mediterráneo es menor que en los países anglosajones o del norte de Europa. Sin embargo, la introducción de obligaciones legales para patinetes y drones está forzando un cambio de mentalidad. Los italianos están aprendiendo a proteger no solo los bienes “estáticos”, sino también sus acciones y su movimiento.
La prevención se está convirtiendo en parte integral del estilo de vida moderno, superando la vieja superstición.
Cómo elegir la póliza adecuada
Orientarse entre las nuevas ofertas de seguros requiere atención. Muchas compañías tradicionales ofrecen extensiones de la póliza de “cabeza de familia” que pueden incluir la responsabilidad civil por el uso de bicicletas y patinetes, y a veces también por el uso recreativo de drones. Esta suele ser la solución más económica.
Es esencial verificar si tu seguro multirriesgo de hogar ya incluye estas coberturas o si es necesario contratar un paquete adicional. Para los dispositivos electrónicos, en cambio, las pólizas independientes o las que se ofrecen en el momento de la compra suelen ser más completas, pero hay que tener cuidado con los costes recurrentes.
Un elemento crucial a evaluar son las franquicias. Comprender bien qué son la franquicia y el descubierto te evitará sorpresas desagradables en el momento del reembolso. Una póliza con una prima mensual muy baja podría esconder franquicias elevadas que hacen inútil el seguro para pequeños daños.
Ventajas de las pólizas “On Demand”
La innovación tecnológica también ha contagiado a las formas de contratación. Para la movilidad inteligente y los drones, están surgiendo los llamados “instant insurance” o pólizas “on demand” (a la carta). Estas permiten activar la cobertura solo cuando se utiliza realmente el vehículo, directamente desde una aplicación en el smartphone.
Esta flexibilidad es ideal para el usuario ocasional. Si se usa el patinete solo el fin de semana o el dron solo en vacaciones, pagar una prima anual podría no ser rentable. Las micropólizas ofrecen una cobertura temporal a costes reducidos, adaptándose perfectamente a los ritmos de la “gig economy” y de la vida moderna.
Sin embargo, para quienes hacen un uso diario del vehículo, como los que se desplazan al trabajo, la póliza anual sigue siendo la opción más sólida y, a menudo, más económica a largo plazo. Es un principio similar a lo que ocurre con el seguro de Responsabilidad Civil de Automóvil y las clases de bonificación: la continuidad y el historial de seguros pueden premiar al usuario virtuoso.
En Breve (TL;DR)
Exploramos la importancia de asegurar los nuevos bienes tecnológicos y la movilidad inteligente, garantizando una cobertura completa para patinetes, drones y smartphones.
Descubre la importancia de proteger tu movilidad inteligente y tus dispositivos tecnológicos con las coberturas adecuadas.
Descubre por qué proteger tus dispositivos y tu movilidad es esencial para evitar imprevistos y sanciones.
Conclusiones

La introducción de nuevas pólizas para patinetes, drones y smartphones marca un paso fundamental en nuestra sociedad. No se trata solo de cumplir con nuevas obligaciones legales, sino de adquirir una mayor conciencia de los riesgos asociados a la modernidad. Proteger los bienes tecnológicos y la propia responsabilidad civil durante los desplazamientos es una inversión en tranquilidad personal.
El mercado ofrece hoy soluciones flexibles y adaptadas a cada necesidad, desde coberturas anuales completas hasta microseguros de pago por uso. La clave está en informarse correctamente y leer con atención las condiciones contractuales, superando la desconfianza cultural hacia la herramienta del seguro para abrazarla como un aliado en la vida cotidiana.
Preguntas frecuentes

Sí, con la reforma del Código de Circulación 2024/2025, el seguro de responsabilidad civil (RC) se ha vuelto obligatorio para todos los patinetes eléctricos, independientemente de su uso privado o compartido. Además de la póliza, es necesario llevar casco y la correspondiente placa de matrícula identificativa.
Depende de las características técnicas. Aunque el dron pese menos de 250 g (categoría Open A1), el seguro es obligatorio si el dispositivo está equipado con una cámara o sensores capaces de registrar datos personales, ya que deja de ser considerado un simple juguete según la normativa de la AESA.
Generalmente no. Las pólizas de hogar estándar protegen los bienes solo dentro de la vivienda. Para estar protegido contra robo, hurto o daños accidentales ocurridos en el exterior, es necesario activar una extensión específica para movilidad digital o contratar una póliza dedicada (a menudo llamada Kasko o a todo riesgo).
Una póliza a todo riesgo completa suele cubrir los daños accidentales no cubiertos por la garantía legal, como la rotura de la pantalla por caída, los daños por líquidos y la oxidación. Muchas variantes incluyen también la protección en caso de robo, pero es fundamental verificar la existencia de franquicias o descubiertos en el contrato.
Los costes son asequibles: asegurar un patinete cuesta entre 40 y 80 euros al año; para un dron de aficionado, el precio parte de unos 30 euros anuales. Para los smartphones, la prima varía según el valor del teléfono, oscilando generalmente entre 5 y 15 euros al mes.


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