En Breve (TL;DR)
Las pólizas de RC Profesional se basan en dos regímenes distintos, Claims Made y Loss Occurrence: comprender las diferencias es fundamental para elegir la protección más eficaz para tu actividad.
Profundizamos en las diferencias entre el régimen con base en la reclamación (Claims Made) y el de ocurrencia del siniestro (Loss Occurrence) para ayudarte a tomar la decisión correcta para tu profesión.
Profundizamos en las características de ambos para guiarte hacia la elección más informada y ventajosa para tu profesión.
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Elegir un seguro de Responsabilidad Civil Profesional es un paso crucial para cualquier autónomo. Pero el mundo de las pólizas es un laberinto de cláusulas y términos técnicos. Entre ellos, dos conceptos fundamentales determinan la eficacia de nuestra cobertura: Claims Made y Loss Occurrence. Entender la diferencia no es solo un ejercicio teórico, sino una decisión estratégica que puede proteger o exponer nuestro patrimonio y nuestra tranquilidad profesional. En un mercado, como el italiano y el europeo, en continua evolución, la elección entre tradición e innovación se vuelve fundamental.
Imaginemos que somos un arquitecto. Años después de haber completado un edificio, una grieta estructural da lugar a una reclamación de indemnización. ¿Qué póliza intervendrá? ¿La que estaba activa en el momento de la construcción o la que está en vigor cuando el cliente presenta la reclamación? La respuesta a esta pregunta define la frontera entre las dos fórmulas. Este artículo explorará en detalle ambos regímenes, analizando el contexto normativo, las implicaciones prácticas y proporcionando las herramientas para una elección informada, adecuada para cada profesional, desde el principiante hasta el veterano.

El régimen “Loss Occurrence”: la tradición que mira al pasado
El modelo Loss Occurrence, o “de ocurrencia del siniestro”, representa el enfoque tradicional del seguro de responsabilidad civil, basado en el artículo 1917 del Código Civil italiano. Según esta fórmula, la compañía de seguros cubre los daños causados por un error profesional cometido durante el período de validez de la póliza, independientemente de cuándo se presente la reclamación de indemnización. En la práctica, el evento que activa la cobertura es el “hecho ocurrido” durante el tiempo del seguro. Esto significa que un profesional podría recibir una reclamación de indemnización años después del vencimiento del contrato, pero seguirá estando protegido por la póliza que estaba activa en el momento del error.
Piensa en la Loss Occurrence como una fotografía: inmortaliza el momento en que se cometió el error. Si en ese instante estabas asegurado, la cobertura para ese evento está garantizada para siempre, incluso después de muchos años.
Este régimen ofrece una certeza granítica: una vez finalizado el período de seguro, el profesional sabe que ha “cristalizado” la cobertura para todos los actos realizados en ese lapso de tiempo. Sin embargo, precisamente esta característica ha hecho que las pólizas Loss Occurrence sean cada vez más raras y costosas en el mercado de la RC Profesional. Las compañías de seguros se encontraban expuestas a riesgos de “larga latencia”, es decir, daños que se manifiestan mucho tiempo después de la conducta ilícita, lo que dificultaba el cálculo de primas y reservas. Hoy en día, este modelo casi ha desaparecido para la RC profesional, aunque sobrevive en otros ámbitos, como el de la Protección Jurídica.
El régimen “Claims Made”: la innovación que define el presente

El régimen Claims Made, o “con base en la reclamación”, ha revolucionado el mercado de seguros de responsabilidad profesional, convirtiéndose de facto en el estándar en Italia y en Europa. A diferencia del modelo tradicional, aquí el evento que activa la cobertura no es el error profesional, sino la reclamación de indemnización recibida por el profesional. En pocas palabras, la póliza que paga es la que está en vigor en el momento en que el cliente (o un tercero) llama a la puerta pidiendo una indemnización, siempre y cuando el error haya ocurrido en un determinado período de tiempo.
Este modelo, importado del mundo anglosajón, nació para ofrecer una mayor previsibilidad de costes a las compañías, especialmente para los riesgos a largo plazo, como los sanitarios o de construcción. Para el profesional, la principal ventaja reside en primas generalmente más asequibles y en una mayor flexibilidad. Por ejemplo, un profesional autónomo que inicia su actividad puede asegurarse con una póliza Claims Made “pura” y obtener cobertura incluso para errores cometidos antes de la contratación, siempre que no tuviera conocimiento de ellos. Sin embargo, este sistema introduce dos conceptos cruciales: la retroactividad y la garantía póstuma, que se vuelven esenciales para evitar peligrosos “vacíos” de cobertura.
La cláusula Claims Made funciona como un paraguas: solo te protege mientras lo mantienes abierto (la póliza está activa). Si dejas de pagar y llega una reclamación por un error pasado, te quedas sin cobertura, a menos que hayas negociado una protección adicional.
La validez de estas cláusulas ha sido largamente debatida en los tribunales. Hoy, gracias a varias sentencias del Tribunal de Casación, el modelo Claims Made se considera plenamente legítimo, siempre que no cree un desequilibrio excesivo en perjuicio del asegurado. La clave, por tanto, es comprender y negociar bien las condiciones accesorias.
El contexto italiano: entre la ley y las sentencias del Tribunal de Casación
En Italia, el paso del régimen Loss Occurrence al Claims Made no ha sido solo una elección comercial de las compañías, sino una evolución influenciada por leyes e importantes sentencias. La introducción de la obligatoriedad del seguro para muchas profesiones en 2012 aceleró la difusión de las pólizas Claims Made, que hoy dominan el mercado. Este predominio suscitó dudas sobre su validez, ya que parecían derogar el principio del artículo 1917 del Código Civil, que vincula la cobertura al “hecho ocurrido” durante el período del seguro.
El debate llegó hasta el Tribunal de Casación, que con varias sentencias, en particular las de las Secciones Unidas (como la n.º 9140/2016 y la n.º 22437/2018), arrojó luz sobre el asunto. Los jueces establecieron que la cláusula Claims Made no es de por sí abusiva o nula. No limita la responsabilidad de la aseguradora, sino que define el objeto mismo del contrato, es decir, delimita el riesgo asegurado. En la práctica, las partes son libres de elegir un modelo basado en la reclamación de indemnización en lugar de en el hecho dañoso.
Sin embargo, el Tribunal de Casación ha puesto límites. Una cláusula Claims Made puede ser declarada nula si, en el caso concreto, genera un desequilibrio contractual significativo en perjuicio del asegurado, dejándolo de hecho sin una cobertura real. Esto ocurre, por ejemplo, si la póliza ofrece una retroactividad demasiado corta o inexistente, haciendo que la protección sea ineficaz. La jurisprudencia ha hecho así que estas cláusulas pasen de “atípicas” a “típicas”, pero sujetas a un control de idoneidad para proteger al profesional y, por extensión, a sus clientes.
La clave de bóveda: retroactividad y garantía póstuma
Cuando se elige una póliza Claims Made, dos términos se convierten en nuestros mejores aliados: retroactividad y garantía póstuma. Ignorarlos significa exponerse a riesgos enormes. La retroactividad extiende la cobertura a errores profesionales cometidos antes de la fecha de contratación de la póliza, siempre que la reclamación de indemnización llegue cuando el contrato está activo. Es fundamental para quien cambia de seguro o se asegura por primera vez después de haber empezado a trabajar. Una retroactividad ilimitada ofrece la máxima tranquilidad, cubriendo todo el historial profesional previo.
La garantía póstuma (o ultraactividad) es exactamente lo contrario e igualmente vital. Extiende la cobertura a las reclamaciones de indemnización que llegan después del cese de la actividad y del vencimiento de la póliza, pero relativas a errores cometidos cuando se estaba asegurado. Dado que la ley italiana prevé un plazo de prescripción para la responsabilidad profesional que puede llegar a diez años, dar de baja el NIF por jubilación sin una cobertura póstuma de diez años equivale a dejar el propio patrimonio expuesto a futuras reclamaciones de indemnización.
La retroactividad y la garantía póstuma son las alas de una póliza Claims Made. Sin ellas, la cobertura corre el riesgo de no despegar o de estrellarse justo cuando más la necesitas: al principio y al final de tu carrera.
La ley (como la “Ley Gelli” para las profesiones sanitarias) ha comenzado a imponer requisitos mínimos para estas garantías, reconociendo su importancia crucial. En el momento de la contratación, es esencial verificar el alcance de la retroactividad ofrecida y planificar la compra de una garantía póstuma adecuada, cuyo coste suele ser un múltiplo de la última prima anual pagada. No basta con estar asegurado hoy; también hay que proteger el ayer y el mañana.
¿Qué cláusula elegir? Consejos para profesionales
La elección entre Loss Occurrence y Claims Made es hoy más teórica que práctica, dado que el mercado de la RC Profesional ofrece casi exclusivamente pólizas del segundo tipo. La verdadera pregunta es: ¿cómo elegir la póliza Claims Made adecuada? La respuesta depende de varios factores, como la antigüedad profesional, el sector de actividad y la aversión al riesgo. Un joven profesional al inicio de su carrera debería optar por una póliza con retroactividad ilimitada o al menos igual a los años de actividad ya realizados, para cubrir posibles errores iniciales.
Para un profesional consolidado que cambia de compañía, es vital garantizar la continuidad del seguro, asegurándose de que la nueva póliza cubra sin interrupciones el trabajo realizado anteriormente. En este escenario, la correcta gestión de posibles siniestros pasados y la transparencia en las declaraciones precontractuales son fundamentales. Independientemente de la experiencia, es crucial evaluar atentamente el límite de cobertura, que debe ser adecuado al volumen de negocio y a los riesgos específicos de la propia profesión, como en el caso de un asesor fiscal que emite visados de conformidad.
Finalmente, pensar en el futuro es un deber. Al acercarse a la jubilación, la prioridad absoluta debe ser la negociación o la compra de una garantía póstuma de diez años. Esta cláusula es el único escudo que protegerá el patrimonio acumulado durante una vida de trabajo frente a reclamaciones tardías. El asesoramiento de un corredor de seguros experto puede marcar la diferencia, ayudando a descifrar el lenguaje de las pólizas y a construir una protección a medida, que equilibre costes y beneficios de forma inteligente y previsora.
Conclusiones

El debate entre Claims Made y Loss Occurrence en el panorama de la RC Profesional italiana se ha resuelto de facto con el predominio del primer modelo. La fórmula tradicional Loss Occurrence, aunque ofrecía una certeza a largo plazo, se ha convertido en una rareza por su insostenibilidad económica para las aseguradoras. El régimen Claims Made, más flexible y moderno, se ha impuesto como el estándar del mercado, validado también por la jurisprudencia del Tribunal de Casación, que ha reconocido su legitimidad, si bien ha hecho hincapié en la necesidad de un equilibrio contractual.
Para el profesional de hoy, el verdadero reto ya no es elegir entre los dos regímenes, sino navegar con pericia dentro de la oferta Claims Made. La concienciación se convierte en el activo más valioso. Comprender a fondo el significado y la importancia de cláusulas como la retroactividad y la garantía póstuma es la única manera de construir una protección eficaz que ampare el trabajo pasado, presente y futuro. Una póliza no es solo un coste o una obligación legal, sino una inversión estratégica en la propia tranquilidad y en la seguridad del patrimonio. Elegir con cuidado, informándose y confiando en asesores expertos, es el primer paso para trabajar mejor y dormir tranquilo.
Preguntas frecuentes

La diferencia radica en el momento que activa la cobertura. La póliza **Loss Occurrence** (o ‘de ocurrencia del siniestro’) cubre los daños causados por un error ocurrido durante el período de validez del contrato, independientemente de cuándo llegue la reclamación. La póliza **Claims Made** (‘con base en la reclamación’), en cambio, cubre las reclamaciones recibidas durante el período de validez del contrato, sin importar cuándo se cometió el error (siempre que esté dentro del período de retroactividad). Hoy en día, para la RC profesional, el modelo Claims Made es, con diferencia, el más extendido.
Sí, la cláusula Claims Made se considera **legítima y legal** en Italia. El Tribunal de Casación se ha pronunciado en varias ocasiones, confirmando que este modelo no es contrario a la ley. Aunque el Código Civil (art. 1917) describe un modelo más similar al Loss Occurrence, las partes (asegurado y compañía) son libres de acordar algo diferente. Sin embargo, la cláusula no debe crear un desequilibrio excesivo en perjuicio del profesional. Por ello, su validez suele estar ligada a la presencia de garantías accesorias, como la retroactividad.
Son dos garantías esenciales para que una póliza Claims Made sea completa. La **retroactividad** extiende la cobertura a los errores profesionales cometidos *antes* de la fecha de contratación de la póliza, siempre que la reclamación llegue durante el período de validez del contrato y que el profesional no tuviera conocimiento de ello. La **garantía póstuma** (o ‘ultraactividad’) extiende la cobertura a las reclamaciones que llegan *después* del vencimiento de la póliza, por hechos ocurridos cuando el seguro estaba activo. Es fundamental, por ejemplo, para quien cesa su actividad o se jubila.
Esta es una situación crítica para quien tiene una póliza Claims Made. Si cesas tu actividad y simplemente no renuevas la póliza, **no estarías cubierto** para futuras reclamaciones relacionadas con tu trabajo pasado. Como la póliza Claims Made solo cubre las reclamaciones recibidas *durante* la validez del contrato, al vencerse, la protección termina. Por este motivo, es crucial activar una **garantía póstuma**, que es una forma de seguro diseñada precisamente para cubrir un período determinado (a menudo 10 años) después del cese de la actividad profesional.
Hoy en día, la elección es más teórica que práctica. El mercado de seguros de Responsabilidad Civil Profesional en Italia se ha desplazado casi por completo hacia el modelo **Claims Made**. Encontrar una póliza Loss Occurrence para un profesional se ha vuelto muy difícil. La verdadera elección para el profesional no es, por tanto, *entre* las dos fórmulas, sino seleccionar la **mejor póliza Claims Made posible**. Esto significa buscar un contrato con una retroactividad adecuada (o ilimitada), límites de cobertura suficientes y la posibilidad de activar una sólida garantía póstuma en el momento del cese de la actividad.

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