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El gesto de introducir la tarjeta en el cajero automático, un hábito consolidado para millones de italianos, se está convirtiendo lentamente en un recuerdo. La nueva frontera de la retirada de efectivo es contactless: una tecnología que permite sacar dinero simplemente acercando la tarjeta o el smartphone al lector, sin ninguna inserción física. Esta innovación, ya ampliamente difundida para los pagos contactless en las tiendas, está transformando también nuestra forma de interactuar con los cajeros automáticos (ATM), marcando un paso decisivo hacia un futuro más rápido, seguro y digital.
Esta guía completa explora el funcionamiento de las retiradas contactless en los cajeros, analizando la tecnología que las hace posibles y las ventajas que ofrecen. Veremos cómo esta evolución se inserta en el contexto italiano, un mercado en equilibrio entre la fuerte tradición ligada al efectivo y un impulso cada vez más decidido hacia la innovación. Un cambio que no concierne solo a la tecnología, sino también a la cultura y los hábitos cotidianos, haciendo las operaciones bancarias más sencillas y accesibles para todos.
En la base de la retirada contactless está la tecnología NFC (Near Field Communication), un sistema de transmisión de datos inalámbrica de corto alcance. Es la misma «magia» que permite pagar un café o un billete de autobús acercando el smartphone al TPV. Los cajeros automáticos de nueva generación están equipados con un lector NFC, generalmente identificado por el símbolo universal de las ondas de radio, que se comunica con los dispositivos habilitados. Este diálogo se produce de forma encriptada y segura, garantizando la protección de los datos sensibles durante la transacción.
Para utilizar esta función, son necesarias herramientas de pago compatibles. Los protagonistas son dos: las tarjetas de débito, crédito o prepago dotadas del símbolo contactless y los dispositivos inteligentes como smartphones y smartwatches. En estos últimos, la retirada se realiza a través de los llamados monederos digitales (wallets), como Google Pay, Apple Pay o Samsung Pay, que almacenan de forma segura las versiones digitalizadas de nuestras tarjetas. De este modo, el propio teléfono se convierte en la herramienta para acceder a tu dinero.
Realizar una retirada sin introducir la tarjeta es una operación intuitiva y rápida. Lo primero que hay que hacer es localizar un cajero automático habilitado, reconocible por el icono contactless presente cerca de la ranura (ya superflua) para las tarjetas. Una vez encontrado el cajero adecuado, el procedimiento se articula en unos pocos y sencillos pasos, que unen la comodidad de lo digital a la seguridad necesaria.
La adopción de las retiradas contactless no es solo una cuestión de modernidad, sino que conlleva beneficios concretos que mejoran la experiencia del usuario en diversos aspectos. Estas ventajas hacen que la operación no solo sea más cómoda, sino también más segura y adecuada a las necesidades de un mundo cambiante.
La ventaja más evidente es la rapidez. Olvida los intentos de introducir la tarjeta en el sentido correcto o la espera a que sea leída y luego devuelta. Un simple «toque» reduce los tiempos de espera en el cajero, un detalle no menor cuando se tiene prisa o hay cola. Además, poder usar el smartphone significa no tener ni siquiera que buscar la cartera: un gesto menos que simplifica la vida cotidiana y hace de la retirada una operación fluida y sin contratiempos.
La seguridad es quizás el beneficio más importante. Al no introducir físicamente la tarjeta, se elimina de raíz el riesgo de skimming, la técnica fraudulenta con la que los delincuentes instalan dispositivos en los cajeros para clonar los datos de la banda magnética y del chip. La tarjeta permanece siempre en tus manos, a salvo. Además, los pagos desde el smartphone añaden un nivel adicional de protección gracias a la tokenización, una tecnología que sustituye los datos reales de la tarjeta por un código virtual de un solo uso, haciendo imposible para cualquiera interceptar tu información sensible.
Un aspecto que ha surgido con fuerza en los últimos años es la higiene. Reducir el contacto con superficies públicas se ha convertido en una práctica común y una mayor concienciación. La retirada contactless responde perfectamente a esta necesidad: tocar únicamente el propio smartphone o acercar la propia tarjeta significa limitar al mínimo la interacción física con el teclado y las ranuras del cajero, haciendo toda la operación más higiénica. Un pequeño cambio que contribuye a una mayor tranquilidad.
Italia presenta un cuadro fascinante: una cultura históricamente ligada al uso del efectivo que está, sin embargo, abrazando con sorprendente rapidez las innovaciones digitales. Aunque en algunas áreas, como bares y mercados, el efectivo sigue siendo preferido, los datos muestran una tendencia inequívoca. En 2024, por primera vez, el valor de las transacciones digitales en Italia superó al de los pagos en efectivo, con un crecimiento impulsado precisamente por los pagos contactless. Este cambio cultural está empujando a todo el sector bancario a acelerar la actualización de sus infraestructuras.
Los principales grupos bancarios italianos, como Intesa Sanpaolo, UniCredit y Poste Italiane, junto con el circuito nacional BANCOMAT, están en primera línea en la implementación de los cajeros contactless y de los servicios de retirada cardless. La difusión aún no es capilar en todo el territorio, pero la transición está en curso y avanza a buen ritmo. Respecto a algunos países del Norte de Europa, donde los pagos digitales son la norma desde hace más tiempo, el área mediterránea está recuperando terreno velozmente, demostrando una gran capacidad para integrar la innovación tecnológica sin abandonar completamente sus propios hábitos.
La revolución de la retirada sin tarjeta está liderada por los mayores operadores del sector bancario y de los circuitos de pago. Aunque la cobertura aún no sea total, un número creciente de cajeros automáticos en toda Italia ya está habilitado. Es aconsejable verificar directamente con el propio banco o buscar el símbolo contactless correspondiente en el cajero antes de iniciar la operación.
La retirada contactless en los cajeros automáticos representa mucho más que una simple actualización tecnológica; es el símbolo de un cambio profundo en la forma en que gestionamos nuestro dinero. Esta innovación conjuga la necesidad de acceder al efectivo, aún arraigada en la cultura italiana, con las ventajas de velocidad, seguridad e higiene ofrecidas por el mundo digital. Eliminar el riesgo de pérdida o clonación de la tarjeta y hacer la operación más rápida son pasos concretos que mejoran la vida diaria.
La transición está en pleno desarrollo y, aunque todavía queda camino por recorrer para una cobertura total, la dirección es clara. Italia, con su peculiar mezcla de tradición e innovación, demuestra que puede evolucionar, transformando un gesto cotidiano en una experiencia más sencilla y segura. El futuro de la retirada ya está aquí: al alcance de la tarjeta, o mejor dicho, del smartphone.
Para retirar en modalidad contactless, primero debes localizar un cajero automático (ATM) habilitado. Estos cajeros son reconocibles gracias al símbolo contactless, similar al del Wi-Fi. Acerca tu tarjeta o tu smartphone (con wallet digital como Apple Pay o Google Pay activo) al lector NFC. En este punto, el cajero te pedirá que introduzcas tu código PIN para autorizar la operación y podrás proceder con la retirada como harías normalmente.
Sí, la retirada contactless se considera muy segura, a veces incluso más que el método tradicional. Dado que la tarjeta no se introduce físicamente en el cajero, se elimina el riesgo de clonación mediante dispositivos de «skimming». La transmisión de los datos se realiza de forma encriptada y para cada operación siempre se requiere la autorización mediante PIN o, en el caso de retirada con smartphone, mediante reconocimiento biométrico (huella dactilar o reconocimiento facial), añadiendo un nivel adicional de protección.
Sí, muchos bancos permiten retirar utilizando el smartphone. Para hacerlo, tu tarjeta de débito o crédito debe estar registrada en una aplicación de wallet digital como Apple Pay, Google Pay o Samsung Pay. Una vez en el cajero contactless, te bastará con acercar el teléfono al lector NFC y autorizar la operación con el sistema de seguridad de tu dispositivo (PIN, huella o rostro) y posteriormente introducir el PIN de la tarjeta en el cajero para completar la retirada.
No, no todos los cajeros automáticos están aún dotados de esta tecnología. La transición hacia los cajeros contactless es gradual y, aunque cada vez están más extendidos, podrías encontrar todavía muchos cajeros que funcionan solo con la inserción física de la tarjeta. Para saber si un cajero está habilitado, busca el símbolo universal del contactless (cuatro ondas de radio crecientes) cerca del área donde normalmente introducirías la tarjeta.
Generalmente, los límites de retirada diarios y mensuales para las operaciones contactless son los mismos aplicados a las retiradas tradicionales con la misma tarjeta. Estos límites son establecidos por tu entidad bancaria y especificados en el contrato de tu tarjeta. Por lo tanto, acercar la tarjeta o el smartphone no modifica el importe máximo que puedes retirar, que permanece vinculado a las condiciones de tu cuenta corriente.