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Navegar por el proceso de solicitud de una hipoteca puede parecer una carrera de obstáculos, plagada de términos técnicos y trámites burocráticos. Entre ellos, uno de los momentos más cruciales y a veces temidos es la tasación inmobiliaria para la hipoteca. Este paso, exigido por el banco, es fundamental porque determina el valor del inmueble que pretendes comprar o reformar y, en consecuencia, influye directamente en el importe de la financiación que se te concederá. Comprender a fondo qué es la tasación inmobiliaria, cómo se lleva a cabo y qué factores entran en juego te permitirá afrontar esta fase con mayor serenidad y preparación, evitando sorpresas desagradables. En esta guía completa, te acompañaré paso a paso por el mundo de la tasación inmobiliaria para la hipoteca, desvelándote todo lo que necesitas saber para llegar preparado y con conocimiento de causa.
La tasación inmobiliaria, también conocida como informe de valoración, es una evaluación técnica realizada por un profesional cualificado e independiente, normalmente un arquitecto, un ingeniero o un arquitecto técnico colegiado, encargado por el banco que va a conceder la hipoteca. El objetivo principal de esta valoración es establecer el valor de mercado del inmueble que se ofrece como garantía del préstamo.
Para el banco, la tasación representa una protección fundamental. El inmueble, de hecho, constituye la garantía principal de la hipoteca: si el prestatario ya no pudiera hacer frente al pago de las cuotas, el banco podría actuar sobre el inmueble mediante procedimientos de embargo y subasta. Por lo tanto, es esencial para la entidad de crédito asegurarse de que el valor del inmueble es coherente con el importe de la hipoteca solicitada. Normalmente, los bancos financian hasta el 80 % del valor de tasación (Loan-to-Value o LTV), aunque en algunos casos específicos, como en las hipotecas para primera vivienda para jóvenes con avales del Estado, se puede llegar a porcentajes superiores.
La tasación no solo sirve para proteger al banco, sino que indirectamente también ofrece una cierta seguridad al solicitante, al confirmar que el precio pactado para la compra se ajusta al valor de mercado. Sin embargo, es importante recordar que el tasador actúa por cuenta del banco y su valoración podría diferir de la realizada por un consultor de parte.
Es crucial comprender la distinción entre valor de mercado y precio de compra.
El banco basará la concesión de la hipoteca en el menor de los dos valores: el precio de compra o el valor de tasación. Si la tasación resultara inferior al precio pactado, el banco podría conceder un importe inferior al que habías previsto, obligándote a cubrir la diferencia con fondos propios. Este es uno de los motivos por los que la propuesta de compra de un inmueble vinculada a la hipoteca es una cláusula tan importante.
El tasador inmobiliario es una figura clave en este proceso. Debe ser un técnico cualificado (arquitecto técnico, arquitecto, ingeniero) con experiencia demostrada en el sector de las valoraciones inmobiliarias y colegiado en su correspondiente colegio profesional. Muchos bancos recurren a empresas de servicios externas que gestionan un panel de tasadores de confianza, o bien tienen una lista de profesionales acreditados.
Generalmente, el solicitante de la hipoteca no puede elegir al tasador. El banco nombra directamente al técnico para garantizar la imparcialidad y objetividad de la valoración. Los costes de la tasación suelen correr a cargo del solicitante de la hipoteca y pueden variar según el banco, la complejidad del inmueble y su ubicación. Estos costes se suman a otros gastos, como los del coste del notario para la compra de la primera vivienda.
El tasador tiene el deber de:
Su responsabilidad es significativa, ya que una valoración errónea podría tener consecuencias tanto para el banco (excesiva exposición al riesgo) como para el prestatario.
El proceso de tasación se articula generalmente en varias fases, desde la recopilación de documentos hasta la visita de inspección, pasando por la redacción del informe final. Entender cómo solicitar una hipoteca en 2025 implica también conocer estos pasos.
Una vez que el banco ha aprobado la solicitud de hipoteca desde el punto de vista de los ingresos, encarga la tasación al perito. Este se pondrá en contacto con el solicitante de la hipoteca o la agencia inmobiliaria para concertar una cita para la visita y solicitar la documentación necesaria.
Los documentos que se suelen solicitar incluyen:
Es fundamental proporcionar al tasador toda la documentación de forma rápida y completa para evitar retrasos.
La visita de inspección es el momento en que el tasador visita físicamente el inmueble. Durante esta fase, el técnico:
Es aconsejable que durante la visita esté presente el propietario o una persona delegada que pueda responder a las posibles preguntas del tasador y facilitar el acceso a todas las partes del inmueble.
Tras la visita y la recopilación de toda la información, el tasador procede al análisis y la estimación del valor del inmueble. Las principales metodologías de valoración utilizadas son:
El tasador considera una multiplicidad de factores, entre ellos:
La última fase es la redacción del informe de tasación (o peritaje). Este documento detallado, que se entrega al banco, contiene:
Los plazos de aprobación de la hipoteca también pueden depender de la rapidez con que se complete y entregue este informe.
Una vez que el banco recibe el informe de tasación, lo analiza detenidamente. Los resultados pueden ser diversos:
Si el valor de tasación es igual o superior al precio de compra (o al coste estimado de la reforma), y no existen otros problemas (como graves discrepancias urbanísticas), el banco suele proceder a confirmar el importe de la hipoteca solicitada (dentro de los límites del LTV máximo aplicado). Este es el escenario ideal.
Este es uno de los casos más delicados. Si el tasador estima un valor inferior al que has acordado con el vendedor:
Otro resultado problemático se produce cuando el tasador detecta irregularidades urbanísticas o discrepancias significativas entre el estado real del inmueble y los documentos registrados (plano, licencias).
Aunque no puedes influir directamente en el juicio del tasador, puedes facilitar su trabajo y presentar el inmueble en las mejores condiciones posibles.
Entender qué factores influyen en el tipo de interés de una hipoteca es importante, pero también lo es comprender cómo la tasación puede determinar la viabilidad misma de la financiación.
El coste de la tasación inmobiliaria para la hipoteca corre generalmente a cargo del solicitante. La tarifa puede variar en función de varios factores:
A modo orientativo, el coste de una tasación para un inmueble residencial estándar puede variar desde unos 200-300 euros hasta 500-600 euros o más para situaciones más complejas. Siempre es conveniente pedir al banco un presupuesto o una indicación clara de los costes antes de iniciar el trámite. A veces, el banco adelanta el coste y luego lo incluye en los gastos de estudio de la hipoteca.
La tasación inmobiliaria es mucho más que un simple trámite en el proceso de obtención de una hipoteca; es un pilar fundamental que puede determinar el éxito de toda la operación de compra o reforma. Comprender a fondo su papel, la forma en que se lleva a cabo y los criterios en los que se basa el tasador es esencial para todo aspirante a prestatario. Prepararse adecuadamente, proporcionando toda la documentación necesaria y presentando un inmueble conforme y en buen estado, puede facilitar el trabajo del técnico y contribuir a un resultado positivo.
Es fundamental ser consciente de que el valor de tasación podría no coincidir con el precio de compra y que cualquier discrepancia urbanística o catastral puede suponer un obstáculo importante. Por este motivo, una verificación preliminar de la documentación y del estado del inmueble, quizás con la ayuda de un técnico de confianza propio, representa una sabia inversión que puede evitar sorpresas amargas y pérdidas de tiempo. Recuerda que la cláusula de propuesta de compra supeditada al resultado de la hipoteca (y, por tanto, implícitamente de la tasación) es una protección importante para el comprador.
Afrontar la tasación con transparencia y colaboración es el mejor enfoque. Aunque el objetivo principal del tasador es proteger a la entidad de crédito, una valoración precisa y sin contratiempos redunda en interés de todas las partes implicadas. Un proceso de tasación bien gestionado, de hecho, no solo acerca a la concesión de la financiación, sino que también ofrece una mayor conciencia sobre el valor y la regularidad de la inversión inmobiliaria que se está a punto de realizar. Esperamos que esta guía te haya proporcionado todas las herramientas para afrontar este paso crucial con la preparación y serenidad adecuadas, transformando un posible escollo en un trampolín hacia la realización de tu proyecto inmobiliario.
Si crees que la tasación es manifiestamente errónea o está infravalorada, puedes intentar hablarlo con el banco, aportando motivos objetivos (p. ej., listados de precios de agencias inmobiliarias de la zona para inmuebles comparables, documentación sobre reformas recientes no consideradas en su totalidad). Sin embargo, el banco tiende a confiar en su tasador. En algunos casos excepcionales, se podría solicitar una segunda tasación (a cargo del solicitante y si el banco lo permite) o dirigirse a otra entidad de crédito.
Desde el momento de la visita, el tasador suele tardar entre 5 y 15 días laborables en redactar y entregar el informe al banco. El banco, a su vez, necesitará unos días para analizarlo. Los plazos pueden variar en función de la carga de trabajo del tasador y del banco.
Sí, generalmente también en caso de subrogación de la hipoteca, el nuevo banco solicitará una nueva tasación para valorar el inmueble, aunque a veces pueden aceptar tasaciones recientes si se han realizado con criterios que comparten o proceder con tasaciones “de escritorio” (valoraciones de oficina basadas en datos y algoritmos) para importes menores o LTV bajos.
Difícilmente. Los bancos, por una cuestión de imparcialidad y para seguir sus propios estándares de valoración y riesgo, casi siempre exigen una tasación realizada por un técnico de su confianza o por una sociedad encargada por ellos, aunque tengas una tasación jurada reciente.
El tasador realiza una evaluación visual del estado de las instalaciones (eléctrica, de fontanería y saneamiento, térmica), verificando su aparente funcionalidad y antigüedad. Podría solicitar las declaraciones de conformidad, si están disponibles, especialmente para instalaciones recientes o reformadas. No realiza pruebas instrumentales exhaustivas, a menos que haya signos evidentes de mal funcionamiento o peligro.