En Breve (TL;DR)
Si uno de los ventiladores de tu PC de sobremesa no gira, es fundamental identificar la causa para prevenir el sobrecalentamiento y posibles daños a los componentes de hardware.
Analizaremos las posibles causas, desde simples acumulaciones de polvo hasta problemas de hardware o software, y veremos cómo intervenir.
Descubre los procedimientos a seguir, desde las comprobaciones más sencillas como la limpieza del polvo hasta la verificación de la configuración de la BIOS y la sustitución de componentes.
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El silencio repentino de tu ordenador de sobremesa puede ser alarmante. Si el ventilador del PC deja de girar, no se trata solo de un problema de ruido, sino de una señal crítica que podría provocar el sobrecalentamiento de los componentes internos. En un contexto como el español, donde la cultura del «hazlo tú mismo» se entrelaza con la innovación tecnológica, comprender las causas de este fallo es el primer paso para una solución eficaz y consciente. Afrontar el problema de un ventilador parado significa proteger el corazón de nuestro dispositivo, garantizando su longevidad y un rendimiento óptimo. Ignorar este síntoma, de hecho, puede acarrear daños de hardware costosos y, en los peores casos, irreversibles.
Este artículo se presenta como una guía completa para diagnosticar y resolver el problema del ventilador del PC que no gira. Exploraremos las causas más comunes, desde las más sencillas, como la acumulación de polvo, hasta las más complejas, como problemas de alimentación o fallos en la placa base. Se proporcionarán soluciones prácticas, adecuadas tanto para quienes tienen cierta destreza manual como para quienes se acercan por primera vez al mantenimiento de su propio ordenador. Un enfoque que combina la tradición de la reparación casera con los conocimientos técnicos necesarios para intervenir en los modernos dispositivos electrónicos, en un mercado europeo cada vez más atento a la sostenibilidad y al derecho a reparar.

Causas comunes de un ventilador que no gira
Una de las razones más frecuentes por las que un ventilador del PC deja de funcionar es la acumulación de polvo y suciedad. Con el tiempo, el polvo es aspirado hacia el interior de la caja y se deposita en las aspas de los ventiladores y en los disipadores de calor, obstaculizando su movimiento. Esta capa aislante no solo puede bloquear físicamente la rotación, sino que también reduce la eficiencia de la refrigeración, obligando al sistema a trabajar a temperaturas más altas. Una limpieza regular es fundamental para prevenir este tipo de problema y garantizar un flujo de aire adecuado. En España, donde los veranos pueden ser particularmente calurosos, un correcto mantenimiento del sistema de refrigeración se vuelve aún más crucial.
Otra causa común es una interrupción de la alimentación o una conexión defectuosa. Los ventiladores se conectan a la placa base o directamente a la fuente de alimentación (PSU) mediante cables de 2, 3 o 4 pines. Si uno de estos cables se desconecta o se daña, el ventilador no recibirá la energía necesaria para girar. A veces, durante el montaje o el mantenimiento, un cable puede colocarse accidentalmente de forma que interfiera con las aspas del ventilador, bloqueando su rotación. También es posible que la propia fuente de alimentación esté defectuosa y ya no suministre el voltaje correcto a los ventiladores, un problema que requiere un diagnóstico más profundo.
Finalmente, el problema podría residir en un fallo de hardware o en una configuración incorrecta del software. El propio ventilador podría simplemente haber «muerto» debido al desgaste del motor. En otros casos, el problema podría estar relacionado con la placa base, en particular con el cabezal (el conector) al que está conectado el ventilador. A nivel de software, la configuración de la BIOS/UEFI podría estar mal ajustada, por ejemplo, con una curva de velocidad del ventilador que no se activa a bajas temperaturas. Aunque es menos común para los ventiladores de la caja, un software de control de terceros podría entrar en conflicto con la configuración del sistema, impidiendo su correcto funcionamiento.
Diagnóstico del problema paso a paso

La primera fase del diagnóstico es una inspección visual y una comprobación física. Tras apagar y desenchufar el ordenador de la corriente, es necesario abrir el panel lateral de la caja. Observa atentamente el ventilador en cuestión: ¿está visiblemente obstruido por polvo o cables? Intenta girar suavemente las aspas con el dedo (con el ordenador apagado). Si el ventilador opone resistencia o no se mueve en absoluto, es probable que esté bloqueado por suciedad o que el rodamiento esté dañado. Comprueba también que el cable de alimentación del ventilador esté firmemente insertado en su conector en la placa base o en la fuente de alimentación.
Si la inspección visual no revela nada anómalo, el siguiente paso es verificar la configuración de la BIOS/UEFI. Reinicia el ordenador y accede a la BIOS (normalmente pulsando teclas como F2, F10 o Supr al arrancar). Busca una sección denominada «Hardware Monitor», «PC Health Status» o similar. Aquí deberías encontrar información sobre la velocidad de los ventiladores (medida en RPM). Si el ventilador problemático muestra 0 RPM, significa que no está girando. Dentro de estas secciones, a menudo es posible ajustar las curvas de velocidad de los ventiladores. Asegúrate de que el ventilador esté configurado para girar incluso a bajas temperaturas y no esté en un modo «pasivo» o «silencioso» que lo desactive por completo.
Si las comprobaciones de software y visuales no dan resultados, es el momento de realizar una prueba cruzada para aislar el fallo. Si tu caja tiene varios ventiladores, puedes probar a conectar el ventilador que no funciona a otro conector (header) que sí funcione en la placa base. Si el ventilador empieza a girar, el problema reside en el conector original de la placa base. Si, por el contrario, el ventilador sigue sin moverse en otro conector, es casi seguro que el propio ventilador está averiado y necesita ser sustituido. Esta metodología, que combina observación y experimentación, es un pilar de la cultura de la reparación, permitiendo identificar con precisión el origen del problema antes de proceder con compras o reparaciones complejas.
Soluciones prácticas y mantenimiento
Limpieza profunda del polvo
La solución más común y a menudo definitiva es una limpieza a fondo. Para realizarla correctamente, es aconsejable desmontar el ventilador de la caja desenroscando los cuatro tornillos de fijación. Una vez retirado, utiliza un bote de aire comprimido para soplar el polvo acumulado entre las aspas y en el motor. Es importante sujetar las aspas con un dedo mientras se usa el aire comprimido para evitar que el ventilador gire a una velocidad excesiva, lo que podría dañarlo. Para la suciedad más resistente, se puede usar un pincel de cerdas suaves o un paño de microfibra. Esta operación de mantenimiento, si se realiza con regularidad, previene no solo el bloqueo de los ventiladores, sino también el sobrecalentamiento del PC.
Comprobación y gestión de los cables
Una buena gestión de cables (cable management) no es solo una cuestión estética, sino que es funcional para garantizar un flujo de aire óptimo y prevenir interferencias. Después de limpiar el ventilador, comprueba que todos los cables dentro de la caja estén bien organizados y sujetos con bridas. Asegúrate de que ningún cable cuelgue o pueda entrar en contacto con las aspas de cualquiera de los ventiladores del sistema, incluido el de la CPU y la tarjeta gráfica. Si el cable de alimentación del ventilador está demasiado tenso o doblado de forma anómala, podría haberse dañado internamente. Verifica la integridad del cable y del conector antes de volver a conectarlo firmemente a la placa base.
Sustitución del ventilador
Si después de la limpieza y la comprobación de los cables el ventilador sigue sin girar, es probable que sea necesario sustituirlo. La sustitución es una operación relativamente sencilla. Anota las dimensiones del ventilador (normalmente 80 mm, 120 mm o 140 mm) y el tipo de conector (3 o 4 pines). Puedes comprar un ventilador nuevo por internet o en una tienda de componentes para PC. Para instalarlo, basta con atornillarlo a la caja en la misma posición que el antiguo y conectar el cable de alimentación al cabezal correcto en la placa base. Esta es también una oportunidad para mejorar el sistema de refrigeración, quizás eligiendo un modelo de mayor rendimiento o más silencioso, uniendo así innovación y necesidad práctica. En caso de problemas con los drivers, puede ser útil consultar una guía sobre cómo actualizar los drivers en Windows.
Cuándo acudir a un profesional
Hay situaciones en las que el «hazlo tú mismo» llega a sus límites y la intervención de un técnico especializado se convierte en la opción más sensata. Si después de haber realizado todas las comprobaciones preliminares —limpieza, verificación de cables, pruebas en otros conectores— el ventilador sigue sin funcionar, el problema podría ser más complejo. Un fallo en el cabezal del ventilador en la placa base o un mal funcionamiento de la fuente de alimentación (PSU) son problemas que requieren conocimientos y herramientas específicas para ser diagnosticados y resueltos sin causar más daños. Intentar reparar estos componentes sin la experiencia adecuada puede provocar cortocircuitos o daños irreparables en otras partes del ordenador.
Además, si no te sientes seguro abriendo la caja de tu PC o manejando los componentes internos, siempre es mejor recurrir a un profesional. La tranquilidad de saber que tu dispositivo está en manos expertas a menudo compensa el coste de la intervención. En España, el mercado de las reparaciones informáticas está bien consolidado, con numerosos centros de asistencia y técnicos autónomos capaces de ofrecer un servicio rápido y fiable. Un profesional no solo resolverá el problema, sino que también podrá darte consejos útiles para el mantenimiento futuro, ayudando a prevenir problemas similares y garantizando una mayor longevidad a tu ordenador. De hecho, un PC lento o que se bloquea puede ser síntoma de problemas más profundos que un ojo experto puede identificar, como un disco duro lento u otros cuellos de botella.
Conclusiones

Afrontar el problema de un ventilador de sobremesa que no gira es una actividad que encaja plenamente en una cultura que valora tanto la tradición del saber hacer como la necesidad de actualizarse con la innovación tecnológica. Desde la simple limpieza del polvo, un gesto de mantenimiento casi ritual para quienes disfrutan cuidando sus herramientas, se pasa a diagnósticos más complejos que requieren un enfoque metódico y un conocimiento específico de los componentes. Comprender las causas, que van desde la acumulación de suciedad hasta fallos de hardware, es el primer paso para garantizar a tu PC una vida más larga y un rendimiento estable. El enfoque «hazlo tú mismo» se fomenta y a menudo es resolutivo, pero es igualmente importante reconocer los propios límites y saber cuándo es el momento de confiar en un profesional. En una era de creciente atención a la sostenibilidad, reparar en lugar de sustituir no es solo una opción económicamente ventajosa, sino también una contribución consciente a la reducción de residuos electrónicos. Mantener tu PC eficiente y bien refrigerado es una práctica que une pasado y futuro, asegurando que la tecnología siga siendo un aliado fiable en nuestra vida cotidiana.
Preguntas frecuentes

Las causas pueden ser diversas. La más común es la acumulación de polvo que bloquea físicamente las aspas. Otras posibilidades incluyen un cable de alimentación desconectado de la placa base, una interferencia con otros cables dentro de la caja o un problema de software relacionado con la configuración de la BIOS. En los peores casos, el motor del ventilador podría haberse averiado, haciendo necesaria su sustitución.
Es una situación potencialmente dañina. El ventilador de la CPU es fundamental para refrigerar el procesador. Sin una refrigeración adecuada, el procesador se sobrecalienta, provocando ralentizaciones del sistema, apagados repentinos y, con el tiempo, puede sufrir daños permanentes. Es aconsejable no utilizar el PC hasta que se resuelva el problema.
Sí, con las precauciones adecuadas. Después de apagar y desenchufar el ordenador, abre el panel lateral de la caja. Puedes usar un bote de aire comprimido para soplar el polvo, sujetando las aspas con un dedo para evitar que giren demasiado rápido y se dañen. Para una limpieza más profunda, también puedes usar un pincel de cerdas suaves.
Si después de una limpieza a fondo y una comprobación de los cables de conexión el ventilador sigue sin girar, es muy probable que haya que sustituirlo. Otra señal es un ruido anómalo, como un zumbido o un chirrido, que a menudo indica un fallo en el rodamiento o en el motor. En estos casos, la sustitución es la solución más segura y eficaz.
El coste depende del tipo de ventilador y de si la intervención la realizas tú mismo o un técnico. Un ventilador estándar para la caja puede costar entre 5 y 15 euros. Los ventiladores para la CPU tienen un precio que varía de 15 a 50 euros o más. Si acudes a un servicio técnico, el coste de la mano de obra para la limpieza o la sustitución ronda orientativamente between los 30 y los 45 euros.

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