En Breve (TL;DR)
Los gastos de estudio y tasación representan los principales costes iniciales de la hipoteca: aquí te explicamos cómo calcularlos y planificarlos para evitar sorpresas.
Profundizamos en qué son, cómo se calculan y qué estrategias adoptar para gestionarlos de la mejor manera, evitando imprevistos en tu plan financiero.
Entender cómo funcionan y a cuánto ascienden estos gastos es el primer paso para un plan financiero sin imprevistos.
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La compra de una casa es un paso fundamental, una inversión que entrelaza sueños y proyectos de vida. En este camino, la hipoteca suele ser un aliado indispensable. Sin embargo, el coste total de la financiación no se limita a la suma del capital y los intereses. Existen, de hecho, una serie de gastos iniciales, a veces subestimados, que afectan de manera significativa al presupuesto total. Entre ellos, los gastos de estudio y de tasación son dos partidas de coste cruciales, verdaderos pasos obligatorios antes de poder tener en las manos las llaves de la nueva vivienda. Conocerlos a fondo permite evitar sorpresas desagradables y planificar con mayor serenidad uno de los momentos más importantes de la vida.
Estos gastos representan la compensación por la actividad de análisis y evaluación que el banco realiza antes de conceder la financiación. El estudio de viabilidad es el examen de tu solvencia crediticia, mientras que la tasación establece el valor del inmueble como garantía del préstamo. Comprender cómo se calculan, cuáles son los importes medios en el mercado italiano y cómo se posicionan los diferentes bancos es el primer paso para una elección consciente. En un contexto europeo donde la transparencia es un valor cada vez más central, también la cultura mediterránea, con su fuerte tradición ligada a la vivienda en propiedad, se enfrenta a la innovación de los productos financieros, buscando un equilibrio entre la costumbre y las nuevas oportunidades de ahorro.

Gastos de estudio: el corazón del análisis del banco
Los gastos de estudio constituyen la contraprestación que el banco solicita para iniciar y analizar el expediente de la hipoteca. Esta fase es una investigación exhaustiva de tu situación financiera y crediticia. La entidad de crédito examina los documentos de ingresos, evalúa tu capacidad de reembolso y verifica la ausencia de posibles informes negativos en bases de datos como la CRIF. En la práctica, el banco «instruye» el expediente para decidir si concede o no la financiación solicitada. Es importante subrayar que, si el banco decide no conceder la hipoteca, estos gastos generalmente no se deben abonar.
El coste del estudio no es fijo, sino que varía notablemente entre las distintas entidades de crédito. Puede establecerse como una cantidad fija, con importes que suelen oscilar entre 180 y 300 euros, o como un porcentaje sobre el importe financiado. En este último caso, el porcentaje se sitúa comúnmente entre el 0,5 % y el 1 % del capital concedido, pero en algunos casos puede llegar hasta el 2 %. Esto significa que para una hipoteca de 200.000 euros, los gastos de estudio podrían variar de 1.000 a 2.000 euros. Normalmente, el importe se retiene directamente de la suma financiada en el momento de la concesión. Para tener una idea precisa, es fundamental comparar los presupuestos de diferentes bancos.
Tradición e innovación en las ofertas bancarias
El mercado bancario italiano, aunque anclado a prácticas tradicionales, muestra signos de fuerte innovación, sobre todo para atraer a nuevos clientes. Muchos bancos, para ser más competitivos, optan por reducir o incluso eliminar los gastos de estudio. Esta estrategia suele estar ligada a promociones específicas o a determinados tipos de productos, como las hipotecas verdes, diseñadas para la compra de inmuebles de alta eficiencia energética, o las hipotecas destinadas a los jóvenes. Por ejemplo, diversas ofertas para las hipotecas para menores de 36 años prevén descuentos significativos o la eliminación total de estos costes. Esta tendencia refleja un cambio cultural, donde la transparencia y la conveniencia se convierten en palancas competitivas cruciales, en línea con las directivas europeas de protección al consumidor.
La tasación inmobiliaria: una garantía para el banco y el comprador
La tasación inmobiliaria es un paso clave y obligatorio en el proceso de concesión de la hipoteca. El banco encarga a un técnico cualificado, normalmente un arquitecto, un ingeniero o un aparejador de su confianza, que realice una valoración objetiva del inmueble que se pretende comprar. El propósito es doble: por un lado, determinar el valor de mercado del inmueble, que servirá de base para calcular el importe máximo financiable (normalmente no superior al 80 % del valor de tasación); por otro, verificar la regularidad urbanística y catastral de la vivienda, comprobando que no existan ilegalidades urbanísticas u otras anomalías que puedan comprometer su valor. La tasación, por tanto, no es solo una protección para el banco, sino también para el comprador, que obtiene una «fotografía» técnica e imparcial de su futura inversión.
El coste de la tasación corre a cargo del solicitante de la hipoteca y varía en función de diversos factores, como la complejidad de la valoración y la ubicación del inmueble. De media, el importe se sitúa entre los 200 y los 500 euros, a los que hay que añadir el IVA, la contribución a la caja de previsión del profesional y posibles gastos de desplazamiento. También en este caso, las políticas de los bancos pueden diferir: algunas entidades de crédito ofrecen la tasación gratuitamente como parte de paquetes promocionales, sobre todo ligados a hipotecas para inmuebles verdes o para clientes con perfiles específicos. Es un gasto que, aunque moderado en comparación con el valor de la operación, debe presupuestarse con atención en el plan financiero inicial para comprar una casa.
¿Qué pasa si la tasación es inferior al precio de compra?
Un escenario que no debe subestimarse es aquel en el que el valor estimado por el tasador resulta inferior al precio de compra acordado con el vendedor. En este caso, el banco calculará el importe de la hipoteca sobre el valor de tasación, que es el más bajo de los dos. Por ejemplo, si se compra una casa por 250.000 euros pero la tasación la valora en 230.000 euros, el banco financiará como máximo el 80 % de 230.000 euros (es decir, 184.000 euros) y no de 250.000 euros. Esto significa que el comprador deberá cubrir la diferencia con fondos propios. Para protegerse, es una buena práctica incluir en la propuesta de compra inmobiliaria una cláusula suspensiva vinculada a la obtención de la hipoteca, que permite anular el contrato sin perder la señal si el banco no concede la financiación deseada debido a una tasación demasiado baja.
Los otros gastos iniciales que no debes olvidar
Además del estudio y la tasación, la formalización de una hipoteca conlleva otros gastos asociados que deben considerarse para tener un cuadro completo de los costes. Uno de los más relevantes es el impuesto sustitutivo, un tributo que agrupa varios impuestos (de registro, hipotecario, catastral, de timbre) y que el banco retiene en el momento de la concesión. El tipo impositivo es reducido, del 0,25 % del importe de la hipoteca para la compra de la primera vivienda, mientras que sube al 2 % para segundas viviendas o para otras finalidades.
No menos importantes son los gastos de notaría. La intervención del notario es necesaria para la firma de dos escrituras: la de compraventa y la de la hipoteca. Los costes incluyen los honorarios del profesional y los impuestos relativos a la inscripción de la hipoteca. Por último, es obligatoria por ley la suscripción de una póliza de seguro contra incendios y explosiones sobre el inmueble, como garantía del valor del bien. Aunque el banco proponga su propia póliza, el cliente es libre de elegir una en el mercado, siempre que cumpla los requisitos mínimos exigidos por la entidad.
Deducciones fiscales: una ayuda concreta
Una buena noticia para quien compra su primera vivienda es la posibilidad de recuperar una parte de los gastos soportados. Los gastos de estudio y de tasación, junto con los intereses pasivos de la hipoteca y los gastos de notaría por la escritura de la hipoteca, son deducibles del IRPF al 19 %. La deducción se calcula sobre un importe máximo de 4.000 euros anuales. Para poder disfrutar de este beneficio fiscal, la hipoteca debe estar formalizada para la compra de la vivienda habitual y la compra debe realizarse en los 12 meses anteriores o posteriores a la firma de la financiación. Es fundamental conservar toda la documentación, como las facturas del notario y los recibos de pago del banco, para presentarla en la declaración de la renta (modelo 730 o Redditi).
Conclusiones

Afrontar la compra de una casa requiere una planificación financiera atenta y consciente, que vaya más allá del simple cálculo de la cuota mensual. Los gastos de estudio y tasación, aunque representan una fracción del coste total, son cargas iniciales ineludibles que pueden afectar al presupuesto. Comprender su naturaleza, su importe medio y las dinámicas del mercado es esencial para no verse sorprendido. El panorama italiano, en línea con el contexto europeo, ofrece hoy diversas oportunidades para contener estos costes, gracias a promociones y ofertas específicas, sobre todo para jóvenes y para quienes invierten en inmuebles sostenibles. Informarse, comparar varios presupuestos y evaluar atentamente cada partida de gasto es la estrategia ganadora para transformar el sueño de la casa en propiedad en una sólida realidad, uniendo la tradición del «ladrillo» con la innovación de un mercado financiero cada vez más atento a las necesidades del cliente.
Preguntas frecuentes

¿Qué son exactamente los gastos de estudio de la hipoteca?
Los gastos de estudio son los costes que el banco cobra por analizar la solicitud de financiación. Esta fase, llamada «estudio», implica la evaluación de la documentación de ingresos y personal del solicitante, la verificación de su solvencia crediticia mediante la consulta de bases de datos (como CRIF) y, en general, todas las actividades necesarias para deliberar la concesión de la hipoteca. El importe puede ser fijo (normalmente entre 180 y 300 euros) o calculado como un porcentaje sobre el valor de la hipoteca (de media entre el 0,5 % y el 1 %). Estos gastos se suelen pagar en el momento de la concesión, deduciéndose del importe financiado, y no se deben abonar si el banco rechaza la solicitud.
¿Para qué sirve la tasación inmobiliaria y quién la paga?
La tasación inmobiliaria es una valoración técnica obligatoria realizada por un tasador encargado por el banco para determinar el valor de mercado del inmueble y verificar su conformidad urbanística y catastral. Este paso es crucial porque el banco concede un importe que normalmente no supera el 80 % del valor establecido por la tasación. La tasación sirve, por tanto, como garantía tanto para la entidad de crédito, que se asegura sobre el valor del bien hipotecado, como para el comprador, que obtiene una valoración imparcial de la casa. El coste de la tasación, que ronda de media entre los 200 y los 500 euros más gastos accesorios, corre siempre a cargo del cliente que solicita la hipoteca.
¿Es posible reducir o eliminar los costes de estudio y tasación?
Sí, es posible. En un mercado competitivo, muchos bancos ofrecen promociones para atraer clientes, que pueden incluir la reducción o eliminación de los gastos de estudio y, más raramente, de tasación. Estas ofertas suelen estar vinculadas a tipos específicos de financiación, como las hipotecas para primera vivienda para jóvenes menores de 36 años o las hipotecas verdes para la compra de inmuebles de bajo impacto ambiental (clases energéticas A o B). Para aprovechar estas condiciones ventajosas, es fundamental comparar atentamente las propuestas de las distintas entidades de crédito e informarse sobre las campañas promocionales en curso en el momento de la solicitud.
¿Son deducibles los gastos de estudio y tasación?
Sí, los gastos de estudio y tasación se encuentran entre los gastos accesorios deducibles a efectos del IRPF cuando la hipoteca se destina a la compra de la vivienda habitual. Es posible deducir el 19 % de estos costes, incluyéndolos en el límite máximo de gasto de 4.000 euros anuales, que también incluye los intereses pasivos de la hipoteca y los gastos de notaría relativos a la escritura de la hipoteca. Para beneficiarse de la deducción, es necesario que la compra del inmueble se realice en el año anterior o posterior a la firma de la hipoteca y hay que conservar las facturas y los recibos de pago.
Preguntas frecuentes
Los gastos de estudio son los costes que el banco cobra por analizar tu solicitud de hipoteca, verificando tu situación financiera y la viabilidad del préstamo. Los gastos de tasación, por su parte, cubren el coste de un técnico, normalmente encargado por el banco, que valora el inmueble y comprueba que no haya irregularidades. Ambos son gastos iniciales necesarios para iniciar el expediente.
Los gastos de estudio pueden ser un importe fijo (entre 180 y 300 euros) o un porcentaje sobre el valor de la hipoteca, normalmente entre el 0,5 % y el 1 %. El coste de la tasación se sitúa generalmente entre los 200 y los 300 euros, a lo que se añade el IVA y las contribuciones a la seguridad social del profesional. Algunos bancos pueden ofrecer promociones que reducen o eliminan estos costes, especialmente para las hipotecas destinadas a jóvenes menores de 36 años.
No hay una regla única, depende del banco. A menudo, los gastos de estudio y tasación se cargan directamente sobre el importe concedido de la hipoteca o se incluyen en la primera cuota. En algunos casos, es posible acordar con el banco un aplazamiento de los costes en varias cuotas. Siempre es bueno aclarar este aspecto con tu entidad de crédito antes de la firma.
Generalmente, si el banco decide no conceder la financiación tras sus evaluaciones, no tendrás que pagar los gastos de estudio. Sin embargo, el coste de la tasación podría ser cobrado igualmente si el técnico ya ha realizado la visita y completado su valoración, ya que se trata de un servicio profesional ya ejecutado.
Sí, es posible deducir el 19 % de estos gastos en la declaración de la renta, pero solo bajo ciertas condiciones. La deducción se aplica a las hipotecas destinadas a la compra de la vivienda habitual. El importe máximo sobre el que calcular la deducción, que también incluye los intereses pasivos y otros gastos, es de 4.000 euros al año.



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