En Breve (TL;DR)
Descubre qué datos se transmiten realmente durante un pago contactless y por qué tu información sensible, como el nombre del titular y el CVV, permanece segura.
Analizamos qué datos se comparten efectivamente durante una transacción contactless y por qué la información más sensible, como el nombre del titular o el CVV, no se transmite.
Solo se intercambian los datos esenciales para la operación, protegiendo la información más sensible gracias a tecnologías como la encriptación y la tokenización.
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Los pagos contactless se han convertido en un gesto cotidiano para millones de italianos. Acercar la tarjeta, el smartphone o el smartwatch al TPV es un hábito que une rapidez y comodidad, tanto que representa casi el 90% de las transacciones electrónicas en tienda. Este cambio de época, acelerado en los últimos años, ha visto cómo los pagos digitales superaban por primera vez al efectivo en Italia en 2024, con un valor de 481.000 millones de euros. Pero mientras la tecnología avanza, una pregunta sigue siendo central para muchos consumidores: ¿qué datos se transmiten durante una transacción “tap & go”? Y, sobre todo, ¿está nuestra privacidad realmente protegida? En un país como Italia, donde la tradición del efectivo se enfrenta a un impulso cada vez más fuerte hacia la innovación, es fundamental arrojar luz sobre este asunto.
La creciente familiaridad con estas herramientas, lamentablemente, choca a menudo con dudas y temores relacionados con la seguridad. Historias de robos de alta tecnología y el miedo a que los propios datos sensibles puedan ser interceptados alimentan cierta desconfianza. Sin embargo, la tecnología base de los pagos sin contacto está diseñada precisamente para ser segura. Comprender qué información se intercambia y cuál, en cambio, permanece protegida es el primer paso para utilizar estas herramientas con plena conciencia, uniendo la practicidad de la innovación a la tranquilidad de una transacción segura.

Cómo Funciona un Pago Contactless
En la base de todo pago contactless hay una tecnología de comunicación de corto alcance llamada NFC (Near Field Communication). Se trata de una evolución de la más conocida RFID (Radio Frequency Identification) que permite a dos dispositivos, como una tarjeta de pago y un terminal TPV, intercambiar datos de forma segura cuando se encuentran a una distancia mínima, generalmente no superior a los 4 centímetros. Este radio de acción extremadamente reducido es la primera y fundamental barrera de seguridad: impide intercepciones accidentales o remotas. Cuando se acerca la tarjeta o el smartphone al lector, el chip NFC se “activa” e inicia una comunicación encriptada con el terminal para completar la compra en pocos instantes. Para descubrir más sobre esta fascinante tecnología, puedes profundizar leyendo nuestra guía sobre cómo funciona el NFC.
Qué Datos se Transmiten Realmente

La principal preocupación respecto a los pagos contactless se refiere a la naturaleza de los datos intercambiados. Es un temor legítimo, pero basado en una idea a menudo errónea de lo que sucede durante la transacción. La seguridad del sistema se basa precisamente en el principio de minimización de datos: solo se comparte lo estrictamente indispensable para autorizar el pago, protegiendo la información que identifica unívocamente al titular. Analicemos en detalle qué sucede con las diferentes herramientas de pago.
Los Datos Intercambiados por la Tarjeta Física
Cuando se utiliza una tarjeta de crédito o débito física para un pago contactless, la información transmitida por el chip NFC al TPV son esencialmente dos datos: el número de la tarjeta (PAN) y su fecha de caducidad. Sin embargo, estos datos no viajan “en claro”. Se envían a través de un canal encriptado y, sobre todo, van acompañados de un código dinámico (un criptograma) que cambia en cada transacción individual. Este código sirve para certificar que la tarjeta es auténtica y que la transacción es única. Información personal como el nombre y apellidos del titular o el código CVV/CVC de 3 cifras presente en el reverso nunca se transmiten. Esto hace que los datos, incluso si hipotéticamente fueran interceptados, sean de hecho inutilizables para realizar nuevas transacciones fraudulentas, especialmente online, donde el CVV se solicita casi siempre.
La Seguridad Adicional de Smartphones y Smartwatches: La Tokenización
Cuando se paga con un smartphone o un smartwatch a través de servicios como Apple Pay o Google Pay, el nivel de seguridad aumenta aún más gracias a un proceso llamado tokenización. En este caso, los datos reales de la tarjeta nunca se almacenan en el dispositivo ni mucho menos se transmiten al terminal de pago del comercio. En el momento de la configuración del wallet digital, se asocia a la tarjeta un “token”, es decir, un código numérico único y ficticio. Durante el pago, es este token, y no el número real de la tarjeta, el que se envía al TPV, siempre acompañado de un código de seguridad válido para esa única operación. Este sistema ofrece una doble protección: los datos originales de la tarjeta permanecen seguros en los servidores protegidos del banco y, en caso de robo o pérdida del teléfono, nadie podrá acceder a la información real. Para una visión completa, descubre nuestra guía sobre los pagos seguros con tokenización y biometría.
Mitos a Desmentir sobre la Privacidad del Contactless

A pesar de las robustas medidas de seguridad, los pagos contactless todavía están rodeados de falsos mitos que generan ansiedad injustificada. Es importante analizar las preocupaciones más comunes y entender por qué, en la mayoría de los casos, no tienen fundamento. La realidad es que, aunque ningún sistema es infalible al 100%, el contactless está diseñado para ser uno de los métodos de pago más seguros a nuestra disposición.
“Cualquiera puede leer mis datos personales de la tarjeta”
Este es uno de los miedos más extendidos pero técnicamente infundados. Como hemos visto, los datos transmitidos son limitados y no incluyen información personal identificativa como el nombre. Además, la tecnología NFC requiere una cercanía de pocos centímetros para funcionar, haciendo extremadamente difícil una intercepción “a distancia” sin el conocimiento del propietario. Un delincuente tendría que estar físicamente pegado a la víctima con un lector especializado, una operación compleja y arriesgada. Incluso en este escenario improbable, los datos obtenidos estarían encriptados y carecerían del CVV, resultando casi inútiles para un fraude.
“Los ladrones pueden vaciar mi cuenta con un TPV portátil”
La imagen del ladrón que roza un bolso con un TPV se ha convertido en un clásico del “terrorismo mediático” sobre el contactless. Aunque existen casos en las noticias, es un riesgo mucho más limitado de lo que se piensa. Para las transacciones por debajo de 50 euros, no se requiere el PIN, pero los circuitos de pago imponen límites de seguridad: después de un cierto número de operaciones consecutivas (generalmente 5) o al alcanzar un importe acumulativo (alrededor de 150 euros), el sistema solicita obligatoriamente la introducción del PIN para verificar la identidad del titular. Este mecanismo impide retiradas fraudulentas a gran escala. Además, cada TPV está vinculado a una cuenta corriente y a un comercio registrado, haciendo que las transacciones sean rastreables y las estafas difíciles de realizar sin ser descubiertos. En caso de fraudes contactless, las normativas protegen ampliamente a los consumidores.
El Equilibrio entre Tradición e Innovación en Italia
El contexto italiano ofrece una visión interesante sobre la relación entre hábitos consolidados y nuevas tecnologías. Italia, a pesar de mostrar un crecimiento de dos dígitos en la adopción de pagos digitales, sigue estando en el puesto 24 de 27 en Europa por número de transacciones per cápita con tarjeta. Este dato refleja una cultura en la que el efectivo siempre ha jugado un papel central, no solo por costumbre sino también por una percepción de mayor privacidad y control sobre el gasto. Sin embargo, la comodidad y la velocidad del contactless están conquistando cada vez a más italianos. En 2024, por primera vez, el valor de las transacciones digitales superó al del efectivo. Este adelantamiento histórico, impulsado precisamente por el “tap & go”, demuestra que incluso en un mercado tradicionalmente cauto, la innovación, cuando es práctica y segura, logra abrirse camino y modificar profundamente los hábitos cotidianos.
El Marco Normativo: La Protección del RGPD y de la PSD2
La confianza en los pagos digitales no se basa solo en la tecnología, sino también en un sólido marco normativo europeo. La Directiva de Servicios de Pago (PSD2) ha introducido estándares de seguridad más elevados, como la Autenticación Reforzada de Clientes (SCA), que requiere al menos dos factores de autenticación (algo que se sabe, como un PIN; algo que se tiene, como el smartphone; o algo que se es, como la huella dactilar) para la mayoría de las transacciones electrónicas, aumentando la protección contra los fraudes. Paralelamente, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) impone reglas severas sobre cómo las empresas pueden recopilar, tratar y proteger los datos personales de los usuarios. Cualquier tratamiento de datos que vaya más allá de la simple ejecución del pago, como para fines de marketing o elaboración de perfiles, requiere un consentimiento explícito e informado por parte del usuario. Estas normativas crean un ecosistema en el que el consumidor está protegido tanto desde el punto de vista de la seguridad de la transacción como de la privacidad de su información personal.
Conclusiones

Los pagos contactless representan una de las innovaciones más cómodas y exitosas de los últimos años, capaces de simplificar nuestra vida cotidiana. Las preocupaciones sobre la privacidad, aunque comprensibles, están en gran parte mitigadas por tecnologías avanzadas como la encriptación y la tokenización, que garantizan un elevado nivel de seguridad. Los datos transmitidos se reducen al mínimo indispensable y se protegen para impedir usos fraudulentos. El marco normativo europeo, con la PSD2 y el RGPD, añade una capa adicional de protección, responsabilizando a los operadores y protegiendo los derechos de los consumidores. En una Italia que viaja a medio camino entre la tradición y el futuro digital, comprender el funcionamiento de estas herramientas es esencial para aprovechar sus ventajas con serenidad. El contactless no es solo rápido, sino también seguro: un aliado valioso en un mundo cada vez más digital.
Preguntas frecuentes

Durante un pago contactless, solo se transmiten los datos esenciales para la transacción: el número de la tarjeta (a menudo bajo la forma de un código temporal llamado «token») y la fecha de caducidad. Nunca se transmiten datos sensibles como el nombre del titular, el código CVV de 3 cifras o el PIN. Esto hace que la transacción sea segura y protege tu privacidad.
Aunque técnicamente es posible, este escenario es extremadamente improbable y raro. La tecnología NFC requiere una distancia mínima, de pocos centímetros, entre la tarjeta y el lector. Además, cada transacción genera un código «de un solo uso» y el terminal TPV debe estar registrado a nombre de un comercio, haciendo que el estafador sea fácilmente rastreable. Utilizar wallets digitales como Apple Pay o Google Pay aumenta aún más la seguridad, ya que el número real de la tarjeta nunca se comparte.
Sí, los pagos a través de smartphone (como Google Pay o Apple Pay) se consideran generalmente más seguros. Esto se debe a que utilizan un proceso llamado «tokenización», que sustituye el número real de tu tarjeta con un código digital único para cada transacción. Además, requieren casi siempre una autenticación mediante PIN, huella dactilar o reconocimiento facial, añadiendo un nivel adicional de protección que la tarjeta física no tiene para importes pequeños.
No, no pueden vaciarte la cuenta. En Italia y en Europa, existe un límite de 50€ para las transacciones contactless individuales realizadas sin introducir el PIN. Además, está previsto un límite acumulativo (generalmente 150€) o un número máximo de operaciones consecutivas (normalmente 5), superado el cual se solicita obligatoriamente el PIN. En caso de robo o pérdida, es fundamental bloquear inmediatamente la tarjeta contactando con tu banco.
La seguridad se basa en varios niveles. Primero, la tecnología NFC funciona solo a una distancia muy corta (pocos centímetros). Segundo, los datos transmitidos están encriptados y se genera un código dinámico válido para una sola transacción. Tercero, para importes superiores a 50€ siempre se requiere la autenticación con PIN o biométrica. Finalmente, sistemas como la tokenización usada por los smartphones ocultan el verdadero número de la tarjeta, ofreciendo una protección aún mayor.

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