Francesco Zinghinì
Imagina la escena: acabas de aterrizar tras un largo vuelo de trabajo o para el inicio de tus merecidas vacaciones. Recoges las llaves en el mostrador de alquiler de coches, te diriges al aparcamiento, abres la puerta y te sientas en el asiento del conductor. Incluso antes de abrocharte el cinturón…